Mi carnaval sin Madama Cloetilde

•febrero 7, 2010 • Dejar un comentario
Madama Cloetilde

Foto extraída de http://madamasdelcallao.blogspot.com/

(Esta entrada de mi autoría fue publicada anteriormente, el 7 de febrero de 2010)  

A veces, los sentimientos de alegría o tristeza aparecen sin aviso; nos toman por sorpresa.

Hoy, mientras veía con mi esposa y mi hija algunos videos de los Carnavales de El Callao, buscando inspiración para escribir algo sobre mi asistencia – hace unos 25 años – a esa maravillosa fiesta, la tristeza me abordó de forma inesperada.

Primero, sentí deseos de llorar al comparar las imágenes alegres de agraciadas madamas desfilando por las calles de El Callao, con la lamentable imagen de odio, caos y tragedia que es mi Venezuela actual.

Segundo, revisando algunos sitios de Internet vine a enterarme hoy del fallecimiento – 7 meses atrás – de nuestra entrañable “negra” Cloetilde, la Sra. Cloetilde Billings, gran madama de El Callao, emblemática intérprete de Calipso, sol resplandeciente de nuestro folklore.

Pero al momento de escribir estas líneas, mi pesar de alguna manera se va fusionando paulatinamente con los recuerdos gratos, y con el invaluable legado que nos dejó Cloetilde a todos los venezolanos. Así que decidí hablarles hoy sobre ella. Pero no a modo de esos homenajes póstumos fríos y obligados (en vida, la halagué en persona honesta y abundantemente), sino por mi genuino deseo de agradecerle por su obra imperecedera, y de “comunicarme” con ella.

No voy a ahondar en los importantes detalles de su muy fecunda carrera artística. Tampoco podría. Ese es un exigente trabajo de investigadores, periodistas y cronistas. Más bien, recordaré aquí como la conocí, y compartiré mis impresiones sobre esa protagonista inmortal de nuestro folklore.

Tuve el altísimo honor de conocer a Cloetilde Billings en la antigua sede de los Talleres de Cutura Popular de la Fundación Bigott, en Plaza Venezuela, Caracas. Anteriormente, ya la conocía gracias al video documental “Yuruari y el Calipso de El Callao”, elaborado por la Bigott en 1995, y también gracias a un par de presentaciones musicales suyas, en unos carnavales de esos años.

En los Talleres, Cloetilde impartía clases de Calipso, y fungía como asesora musical y voz líder de “Yuruari”, una de las agrupaciones bandera de la Fundación.

Cleotilde Billings, Madama de El Callao

Foto extraída de: madamasdelcallao.blogspot.com

Recuerdo un día cuando aproveché un momento en el que ella estaba sola (algo bastante inusual), para presentármele como alumno de los talleres de danza y percusión, y para ponerme a su orden como productor y conductor del programa radial sobre turismo y folklore venezolanos, “De Paseo por Venezuela”, transmitido por Radio Sintonía 1420 AM, entre los años 1995 y 1997.

Confieso que en ese nuestro primer encuentro personal la percibí un poquito altiva y distante conmigo. Pero con el tiempo, en nuestros encuentros y conversaciones cada vez más frecuentes, tanto en la Fundación como en sus conciertos, descubrí que esa actitud en apariencia orgullosa era más bien una expresión de su fuerte carácter y, tal vez, una especie de escudo para resguardarse un poco de tantas personas quienes, como yo, querían acercarse a ella para conocerla y estrechar su mano. Y después, ya con más trato, tuve el privilegio de conocer su sonrisa diáfana, su calidez y su personalidad cautivadora.

Ahora entiendo claramente que aquel rasgo de altivez que yo prercibí en Cloetilde estaba en perfecta armonía con su gran corazón, para conferirle ese aire de dignidad, esa estampa de gran madama, esa aureóla de auténtica reina del carnaval y el floklore venezolanos. 

Una vez, me permitió filmarla mientras conversábamos, en un desfile de carnaval en la Avenida Bolívar (ruego porque ese tesoro audiovisual aun esté intacto allá en mi casa en Venezuela). Para ese entonces ya me conocía, y estaba claro que yo era su fan, por lo que no tuve inconveniente para “acapararla” por un ratico. Esa y otras imágenes de nuestra querida negra Cloetilde se agolpan en mi mente, en este momento nostálgico pero de grata recordación.

En otra oportunidad, durante uno de sus conciertos con Yuruari, tuve el inmenso placer de conocer a su esposo el Sr. Leopoldo Billings (fallecido también recientemente, a finales del pasado mes de enero), reconocido músico venezolano, quien entonces se desempeñaba como director artístico y cantante de la agrupación. A él elevo mis oraciones y mis palabras de reconocimiento y admiración, por sus propios méritos artísticos, y por haber compartido su vida – y ahora la eternidad – con una mujer y artista de excepción.

La última vez que vi a Cloetilde fue durante unas fiestas a la Cruz de Mayo. Fui inmensamente afortunado al lograr “colearme” en calidad de espectador entre un grupo selecto de folkloristas de la Bigott (entre quienes se encontraba la afamada cantante de Vasallos del Sol, Betsayda Machado, por ejemplo), que recorría algunos sectores de Caracas cantándole y tocándole a diferentes altares de la Cruz. En una de nuestras paradas coincidimos con la negra Cloetilde. No alcanzo a recordar si la celebración era en su propio apartamento. Lo que sí recuerdo muy bien es que ella nos atendió espléndidamente, y que estaba llena de entusiasmo, dando instrucciones a diestra y siniestra, con su energía y autoridad características.

Querida y recordada Cloetilde Billings: negra linda, gran madama, oro puro del Callao, diosa del Calipso, baluarte del floklore venezolano, creo en la transformación de la energía vital; en la trascendencia de las almas. Por ello, tengo la certeza de que donde quiera que un venezolano vea tus inspiradoras imágenes y escuche tu exquisita voz siempre estarás tú de alma presente. Y sé en mi corazón que tú cantarás “personalmente”, en estos carnavales, en mi casa en Tokio, cuando mi adorada hija de 3 años me diga – como viene haciendo desde principios de año – “Papá por favor ponme otra vez Mami Mami”.

Bendición Cloetilde…

(En el siguiente enlace de la página Corneta pueden leer un bonito y completo escrito sobre la inmortal Madama Cloetilde Billings, con motivo de un merecidísimo homenaje que se le rindiera en Caracas, en febrero de 2010:  http://www.corneta.org/no_84/carnaval_el_callao_madama_cleotilde_de_billings.html

“Hija, yo también me porté mal” (2)

•enero 20, 2012 • Dejar un comentario

Mi tesoro, 

Cuando yo tenía como 5 años casi me lastimo muy fuertemente por estar jugando de manera peligrosa. Recuerdo muy bien que estaba sentado en la mecedora de mi abuela (la mamá de mi mamá)… pero antes de seguir, quiero decirte que esa mecedora era igual a la que hay en casa de tus abuelos japoneses, la que usa tu abuelito para ver televisión. Por cierto, cuando estabas recién nacida – un querube caído del cielo – y durante los próximos 6 meses, tu mamá y yo algunas veces te dormíamos con su plácido vaivén. Por ahí hay varias fotos donde te tenemos dormida en los brazos, mientras nosotros dormimos también. Y también recuerdo que tu abuelo venezolano (mi papá, el que aparece en la foto de la sala muy serio y elegante en su uniforme de coronel, y que como sabes murió ya hace unos 8 años) usaba también la mecedora que está en la casa de mi familia allá en Venezuela, para dormir a sus 3 nietos, hijos de mi hermana, tu tía. Recuerdo con muchísimo agrado que mi papá hizo eso con cada uno de sus adorados nietos por mucho tiempo, hasta que cumplieron 3 años de edad más o menos.

 Hija, sin querer, mira que historias bonitas salieron sobre mecedoras….

 Pero, a veces, las mecedoras también pueden ser peligrosas, sobre todo para los niños traviesos… Te contaba que estaba sentado en la mecedora de mi abuela. Bueno, de pronto comencé a mecerme muy duro, tanto que la mecedora se fue toda hacia atrás, y yo caí al piso aparatosamente, mientras emitía un fuerte grito, más por el gran susto que por otra cosa. Recuerdo que mi abuela llegó corriendo, muy asustada también. Pero al ver que no me había pasado nada, instintivamente me dio un buen regaño y una buena nalgada, por tremendo.

 Mi preciosa, a esa edad, los niños hacen ese tipo de cosas peligrosas sin saber que son peligrosas. ¿Entiendes? Ningún niño quiere darse un golpe. Cuando juegan peligrosamente lo hacen sin pensar que puede pasarles algo malo. Yo, por ejemplo, estaba divirtiéndome mucho con el fuerte balanceo de la mecedora sin saber que aquel movimiento brusco podía voltearla, haciéndome caer violentamente.

 Gracias a mis ángeles guardianes, esa vez no me pasó nada, pero pudo haberme pasado. Por ejemplo, pude haberme roto un hueso, golpeado la cabeza, etc., y tú sabes muy bien lo malo que es eso.

 Así que, cuando estés jugando o haciendo cualquier cosa (sobre todo aquellas bruscas o difíciles para tu cuerpo), acuérdate de este cuento, y piensa si eso pudiera ser peligroso para ti o, también, puedes pregúntale a los adultos que están cerca de ti si puedes hacerlo.

 Juega mucho y cuidate mucho, mi corazón de melón.

 Papi

“Hija, yo también me porté mal”

•enero 8, 2012 • 2 comentarios

 

Hoy, domingo 8 de enero de 2012, comienzo, entusiasmado, un nuevo proyecto editorial orientado a la educación de mi hija, y el cual espero poder mantener en el tiempo, mientras la vida me permita servirle de modesto guía. Esto con el fin último de que ella pueda ser una persona buena y feliz, más evolucionada que su padre, y capaz de contribuir con su granito de arena a la edificación de un mundo mejor. 

Como introducción general de los escritos que conformarán este trabajo usaré – temporalmente – el texto de mi autoría, “Hijo, yo también cometí faltas”, que será publicado por la revista latin-a.com, Dios mediante, en su edición de Febrero, en mi columna, Tu Sol. 

Deseando, humildemente, que esta idea pueda ser de alguna utilidad a otros niños y a sus padres, los invito a leer los escritos periódicos, en forma de anécdotas, y les agradezco de antemano por su amable atención.

Ángel Rafael La Rosa Milano

 

“Hija, yo también me porté mal”

 Son muchos los cambios positivos que, en décadas recientes, se han producido en el modo de disciplinar a los hijos. Entre mi época infantil y mi actual fase de padre, percibo una diferencia importante, una evolución.

 Salvo por las lamentables excepciones que confirman la regla, podemos decir que en la actualidad los padres infligen menos castigos físicos a sus hijos. Hoy en día, entre otros métodos correctivos, se usa la reprimenda verbal acompañada de una “negociación”, es decir, si el niño comete una falta se le priva de hacer algo que le agrade mucho, por poner un ejemplo.

Y no es que mis progenitores hayan sido unos agresores (a excepción de dos únicas sesiones de “correazos” leves que recibí yo, y una amenaza no cumplida a un hermano de ponerle una inyección, no recuerdo ningún otro castigo corporal), sino que ha habido un natural avance en cuanto al respeto de los derechos de los niños como seres humanos en situación de vulnerabilidad. Y de haber sido padre en el tiempo de mis padres, supongo que yo tal vez habría recurrido a los mismas acciones disciplinarias que hoy rechazo.  

Pero nuestra responsabilidad y compromiso de padres son inmensos; nunca cesan. Tenemos que hacer un esfuerzo consciente y constante en mejorar, en bien de nuestros hijos y de toda la humanidad.

 Ha sido suficientemente demostrado que “enseñar con el ejemplo” es el medio más efectivo de inculcar a los hijos valores humanos que les permitan convertirse en hombres y mujeres de bien. Huelga decir que comparto plenamente este enfoque, el cual, permítaseme decir, aplicaron mis padres conmigo y mis hermanos. Y aunque no fueron perfectos (mi esposa y yo tampoco lo somos con nuestra hija), creo que el resultado fue satisfactorio y beneficioso para nuestras vidas.

Pero considero que ese valioso principio de educar a los hijos a través de nuestra conducta ejemplar puede ser mejorado aun más. A veces, cuando regañamos a nuestros hijos por una falta cometida, asumimos, consciente o inconscientemente, una postura de superioridad moral (distinta a la necesaria autoridad) que, primero, no se ajusta a la realidad, porque aunque seamos padres correctos, a la largo de nuestra vida cometimos y cometeremos faltas, algunas graves, y nuestros hijos al ser más puros e inocentes nos superan moralmente. Segundo, cuando nuestros muchachos descubran que tal superioridad no existe y que, por el contrario, somos imperfectos, pudieran llegar a sentirse defraudados y resentidos con nosotros.

 Ciertamente, recuerdo que siendo niño, algunas veces llegué a sentir cierta injusticia cuando se me llamaba la atención muy severamente, porque a pesar de aceptar mi responsabilidad, intuía que mis padres habían hecho cosas parecidas – o quizás peores – y sentía que eso debía hacerlos más humildes y comedidos con nosotros sus hijos al momento de reclamarnos algo e impartirnos disciplina.

Facilitémosle a nuestros hijos el proceso de entender que los padres, como humanos, somos imperfectos; hagámoslo de manera provechosa para todos. Si tenemos que reprenderlos, aprovechemos la oportunidad de explicarles que algunas vez cometimos errores similares, que trajeron consecuencias negativas. Digámosle, por ejemplo, que a esa edad nosotros a veces también nos portábamos mal; que cometíamos y todavía cometemos faltas; que no somos mejores que ellos; que somos iguales, pero que tenemos la obligación de hacerlos entender. Así, estaremos transmitiéndoles un mensaje muy valioso y conciliador, que ayudará a mantener un permanente clima de armonía en la relación padres-hijos, donde reinen el respeto y la confianza mutuos, aun durante esas situaciones tan indeseadas para unos y otros.

   María Michirú, hija querida:

 Cuando yo era pequeño, y tenía como 4 años (uno menos que tú), hice algo malo. Pero, fue mi mamá (tu abuela), quien me contó lo que pasó, por que yo no recuerdo.

 Dice tu abuelita que un día me puse muy, muy bravo, porque ella y tu abuelito (mi papá) me castigaron por no hacer caso. Entonces, me puse a saltar sobre un bonito “Cuatro” de juguete que yo tenía y quería mucho (el cuatro es el instrumento de cuerdas de Venezuela), hasta que lo rompí todo, dejándolo convertido en puros pedacitos de madera.

 Aunque no puedo acordarme de eso, guardo una foto de aquellos días, en la que estoy “tocando” el cuatro, con cara de angelito, muy sonriente.

 A veces, cuando los niños se ponen tan pero tan bravos es porque sienten que los padres no los entienden o están siendo muy duros con ellos. Y como son pequeños y no saben decir muy bien lo que piensan (además, aunque no quieran tienen que hacer lo que digan papá y mamá), su forma de decirlo es llorando, gritando o también haciendo cosas bruscas.

 Pero, tú sabes que los padres tienen que enseñar a sus hijos todo el tiempo. Algunas veces poniéndoles castigos que los hijos no siempre entienden y los hacen sentirse tristes o bravos.  

 Romper aquel bonito cuatro fue muy mala idea, porque me quedé sin mi juguete musical preferido, lo que me hizo sentir muy arrepentido y triste por varios días. Y mis padres, además del castigo por lo que había hecho antes, me pusieron otro más por romper algo tan importante y bueno para mí.

 Pero lo importante, mi preciosa, es que sepas que, yo también, como tú y como todos los niños del mundo, me portaba mal de vez en cuando, y mis padres también me regañaban haciéndome sentir mal. Yo quisiera que tú, aunque tienes que aprender por ti misma, pudieras aprender también de mis errores, para que tengas menos problemas y puedas estar feliz mucho tiempo seguido.  

 Dios te bendiga hoy y siempre, mi bellísima, y me ayude a ser un buen padre para ti.

Papi

Hacia un gobierno sofocrático “unitario” en Venezuela

•diciembre 12, 2011 • Dejar un comentario

          Hasta hace poco, Henrique Capriles Radonski era mi único favorito para enfrentar a Chávez en las próximas elecciones presidenciales, pero durante la campaña para las primarias de la MUD (especialmente tras los debates) los otros 5 contendores me la pusieron difícil. Pero esto no debe interpretarse como una devaluación que hago de las posibilidades de Capriles, sino como una revaluación de las posibilidades de los demás candidatos, lo cual es algo muy bueno para la oposición – y para el país – porque significa que todos ellos tienen con que.

Lógicamente, tengo que decidirme por uno sólo, pero mientras lo hago fantaseo con la imagen de un representante unitario que reuniese las grandes cualidades de todos juntos, pero eso no es posible – ni necesario – así que mejor suscribo una idea del candidato Pablo Pérez, quien prometió recientemente que de triunfar colocaría a todos sus adversarios unitarios en cargos gubernamentales clave.

Quien salga vencedor en las primarias debería imitar esa tremenda propuesta perezista (que se asemeja un poco a la sofocracia platónica-arsitotélica que contemplaba el mandato de los sabios), ya que constituiría una auténtica materialización del espíritu unificador de la MUD, y así nuestro candidato presidencial incluiría en su oferta electoral un estelar line up de alto gobierno conformado por los otros 5 “Cuarto bate” (copiado de Zapata), con lo que derrotaríamos por paliza al batequebrao Chávez (me refiero a su mandato no a su salud) o a cualquier recogepelotas rojo rojito que lo sustituya.

Ángel Rafael La Rosa Milano

Somos hermanos, no me explotes

•agosto 19, 2011 • 2 comentarios

 

Este artículo, que es una queja personal contra algunas injusticias laborales que he experimentado durante mi estadía a de 5 años en suelo japonés, tiene la penosa particularidad de involucrar a empleados latinoamericanos que se prestan a cometer abusos en contra de su misma gente.

Por esta vez, decidí no mencionar nombres de empresas o individuos, ya que eso constituiría una denuncia pública (con implicaciones legales), la cual debí haber hecho antes, inmediatamente después de los incidentes, pero que no hice por negligencia y también por temor, producto de mi total desconocimiento del terreno que estoy pisando.

Como a los 6 meses de haber llegado a Japón, hice contacto con una agencia contratista, la cual me consiguió un trabajo en una fábrica de “obento” (comida para llevar). Recuerdo que tras una primera semana de “luna de miel” con la empresa alimenticia, comenzaron las irregularidades. En un papel que yo firmé, quedaba claramente estipulado que mi horario de trabajo sería de 12 del mediodía a 9 de la noche, y que en caso de laborar horas extras sólo sería hasta las 11 de la noche. Vale destacar que tales condiciones fueron debidamente discutidas y acordadas con un gerente y un supervisor de la fábrica, en presencia de mi agente latino, quien además fungió todo el tiempo como traductor. Pero en la práctica, comenzaron a pedirme casi todos los días que permaneciera hasta las 12 ó 1 de la noche, lo cual se convirtió en rutina diaria.

La respuesta del agente a mis constantes reclamos fue que hablaría con mis jefes y que seguramente esa situación sólo duraría unos pocos días. Pero ésta se prolongó por dos meses, ¡que fue el tiempo que duré en aquella fábrica!

Para colmo, al poco tiempo de haber ingresado, uno de mis supervisores directos (también latino), me consultó si yo podía trabajar “temporalmente” dos horas adicionales en la mañana. Yo sabía que si me negaba abiertamente pondría en riesgo mi empleo, así que en contra de mi voluntad – y de mis costumbres – tuve que idear una gran mentira para librarme de aquel abuso. “Lo que es igual no es trampa”.

Más recientemente, tras 4 años sin recurrir a agencias intermediarias, me registré en una por recomendación de un amigo hispano. Después de 4 meses sin saber nada de ellos, me llamaron para ofrecerme un trabajo como recolector de basura (con lo cual no tengo ningún problema), sólo por julio y agosto. Ocurrió que justo al final de la entrevista, cuando ya me habían confirmado para el cargo, me informaron sobre un par de condiciones para mí inaceptables. La primera me la hizo el jefe de la agencia, un señor latino: “posiblemente los japoneses te pedirán que te quites la barba”. La segunda me la hizo un empleado japonés: “el almuerzo hay que comprárselo a la empresa” (no sé si a la contratista o la de aseo). No acepté ninguna de las dos condiciones y, como Ustedes imaginarán, ellos tampoco me aceptaron a mí para el puesto. Por cierto, no tuvieron la decencia – ni el valor – de decírmelo personalmente. Sencillamente, no me llamaron el día acordado.

En el caso del almuerzo, un amigo criticó mi actitud, argumentando que es un beneficio para el trabajador porque es un ”obento” muy económico (350 yenes) y muy balanceado. Pero, mi problema fundamental no es el precio (aunque mi esposa y yo podemos hacerlo por 150 yenes) ni la calidad de la comida, sino el hecho de que me obliguen a comprarlo. ¡Ninguna empresa puede hacer eso! En el caso de la barba, algunos dirán que es una tontería; que es cuestión de disciplina. Pero para mí en este caso (el trabajo consiste en trotar todo el día bajo un calor infernal) se trata simple y llanamente de control y discriminación. Ese trabajo es ya bastante duro, para que además tenga uno que lucir bonito.

Como latino en Japón, me indigna y me entristece ver que ALGUNOS de mis propios paisanos de América Latina contribuyan con la explotación instituida en ALGUNAS empresas niponas. ¿Cuándo se pasaron al bando contrario? ¿Olvidaron que ellos mismos llegaron a este país con una gran necesidad de trabajar, y con la muy humana esperanza de ser tratados dignamente?

¡Bendición, Tío Simón!

•agosto 8, 2011 • Dejar un comentario

         Simón Díaz

     Mis muy apreciados lectores,  hoy, 8 de agosto de 2011, cumple 83 años de una vida muy fecunda y admirable el insigne cantautor venezolano Simón Díaz, llamado cariñosamente por todo el pueblo de Venezuela ”Tío Simón”.

Como regalo de cumpleaños para él, publico hoy en el blog unos versos sencillos que le escribí hace exactamente 13 años, con motivo de su 70 aniversario. ¡Feliz cumpleaños, Tío Simón!

 

Bendición, Tío Simón 

 

Eres el Tío, también compadre

Eres amigo y un gran maestro

Eres el llano y sus tradiciones

Eres de todo y por siempre nuestro

 

Eres el Tío, también compadre

A ti pedimos la bendición

Nuestros muchachos son tus ahijados

Los bautizaste con tu canción

 

Eres amigo y un gran maestro

A Dios las gracias por tu amistad

Tus enseñanzas y tus ejemplos

Son un tesoro de eternidad

 

Eres el llano y sus tradiciones

A ellos cantas con erudición

Eres llanero por dos razones:

Por nacimiento y por convicción

 

Eres de todo y por siempre nuestro

Leyenda viva de tu nación

Venezuela entera te da y te pide

Mil bendiciones Tío Simón

 

Santos, Chávez y su “atracción fatal”

•agosto 5, 2011 • Dejar un comentario

  • Más allá de que, como asegura el presidente de Colombia, Manuel Santos, el comandante de las fuerzas armadas colombianas, Édgar Cely, se haya equivocado al afirmar que las FARC todavía tiene campamentos en Venezuela (¿no es curioso que un almirante con su trayectoria, conocimiento e información se equivoque tan estrepitosamente?) nos sigue pareciendo muy extraño ese “amor” repentino e irrefrenable de Santos por Chávez, considerando que el actual mandatario colombiano fue ministro de la defensa durante el gobierno de Uribe, quien se distinguiera por su mano dura contra el autócrata venezolano y sus maquinaciones. En alguna oportunidad escuché a alguien referirse a la administración chavista como un “gobierno gay”, debido a la elevada cantidad de altos funcionarios con una condición sexual supuestamente distinta a la heterosexual. Nos preguntamos si esta abrupta e incomprensible “atracción fatal” intergubernamental (no necesariamente interpresidencial) colombo-venezolana  pudiera tener que ver con eso… Y que quede claro: lo importante aquí no es la sexualidad de los altos personeros chavistas. Eso no nos interesa en lo más mínimo, a menos, por supuesto, que ésta se convierta en un factor perturbador y dañino para los intereses de la nación, como ha sido el caso de algunas barraganas presidenciales venezolanas, por ejemplo, quienes fueron sometidas al escarnio público, e incluso denunciadas ante las leyes, junto a sus amantes-presidentes, no precisamente por el carácter adúltero de la relación, sino por el presunto delito de tráfico de influencias en detrimento del patrimonio y la seguridad nacionales. 

 ://www.notitarde.com/notitarde/plantillas/nota.aspx?idart=1392851&idcat=9846&tipo=2

http://www.dailymotion.com/video/xkcje1_santos-desmiente-a-su-almirante_news

http://opinion.eluniversal.com/2011/08/03/chavez-llamara-a-santos-para-tratar-tema-de-las-farc.shtml

  • Ha sido increíblemente blanda la reacción de la oposición (cuando decimos “oposición” no sólo nos referimos a los políticos o a los medios sino a todos los venezolanos que adversamos frontalmente al des-gobierno chavista) ante la adjudicación que hiciera el gobierno venezolano a una empresa cubana para manejar totalmente el sistema de identidad de Venezuela. ¿Es que no hemos pensado en los manejos turbios que pudieran hacer Castro y Chávez con esa base de datos, de cara a las elecciones presidenciales venezolanas del 2012? ¿Dónde están los expertos de la oposición en las materias involucradas en ese fraude a la nación? ¿Por qué no hay denuncias formales ante los tribunales competentes? ¿Por qué no hemos ejercido más presión directa sobre el gobierno para que revele el secreto que envuelve a esa macabra operación? ¿Qué nos pasa, compatriotas, que nos quedamos con la boca abierta frente a semejante atentado contra la seguridad nacional? Está en juego el futuro de nuestra patria Venezuela, nada más y nada menos. Todos y cada uno de nosotros, cada quien desde su área y con sus posibilidades, ¡hagamos algo ya!

http://www.noticierodigital.com/2011/07/el-nacional-cuba-puede-controlar-toda-la-identidad-de-los-venezolanos/

Ángel Rafael La Rosa Milano

Sólo bajo el gobierno de Chávez

•julio 28, 2011 • Dejar un comentario

Este es el tipo de barbaridades y de hechos insólitos que sólo pueden ocurrir bajo un gobierno alcahuete de anarquistas abusadores como el chavista. Es importante que el mundo sepa estas cosas.

(Extraído del sitio web de Globovisión)

Amenazas de invasores chavistas al CNP (Colegio Nacional de Periodistas) de Venezuela 

Ángel Rafael La Rosa Mlano

Bicentenario del 5 de Julio: Reflexiones anti-chavistas.

•julio 5, 2011 • Dejar un comentario

 

          La manipulación es la única área donde el gobierno chavista es eficiente; sobresaliente.

En la alocución donde Chávez reconoce tener cáncer (creo que lo del absceso pélvico es falso; que los doctores primero encontraron el tumor cancerígeno) quedaron al descubierto la sarta de embustes que, por desconocimiento o maquiavelismo, dijeron al país algunas altas marionetas chavistas.

Y para colmo, en lugar de disculparse con los venezolanos – como era su deber moral e institucional – por la inexistencia de un parte médico oficial oportuno, y por tantas incoherencias, tienen la desfachatez de exigirle a la oposición “respeto por la salud del presidente, y por el sentimiento de sus seguidores”. Esa innecesaria petición se basa más en la natural arrogancia de los mandones chavistas, que en la sensibilidad o la moral, características estas de las que carecen absolutamente.

 Tanto caradurismo, al final tiene un efecto más bien cómico. Pero no nos equivoquemos: no por ser payasos son menos peligrosos.

 No se extrañen si ahora les da por meter presos a quienes, como yo, manifiesten abiertamente indolencia hacia Chávez y su debilitada salud. Si bien no le deseo mal – ni a nadie – tampoco me causa la menor lástima. Profunda lástima me causan las muertes diarias de tantos compatriotas inocentes, producto de la patológica ineptitud gubernamental en materia de seguridad.

 Pero, ¿cómo carajo se atreven a pedirnos respeto? ¿Acaso esos monigotes y su ventrílocuomandante respetan al pueblo permitiendo que en las cárceles de la Venezuela petrolera imperen la anarquía, la corrupción y la muerte? ¿No nos irrespetan al no castigar a los responsables y cómplices de los casos del “maletín”, los alimentos podridos, los campamentos guerrilleros en Venezuela, la crisis energética, “el turco” Makled, etc., etc., etc..?        

 ¿Cómo se justifica que funcionarios tan siniestros e ineptos como el ministro de interior y justicia, Tareck El Aissami, y la fiscal, Luisa Ortega Díaz, en su condición de máximas autoridades judiciales aun estén en sus cargos? En cualquier administración un poquito decente del mundo, todos los funcionarios de la cadena de mando hubieran sido, por lo menos, destituidos e investigados. Pero en la “patria buena” chavista, esos dos patéticos títeres rojitos siguen muy tranquilos, abriendo sus jetas malolientes de idioteces, para vomitar el más absoluto irrespeto contra la dignidad de los compatriotas presos, la memoria de los fallecidos (entre presidiarios y guardias nacionales) y el dolor de sus familiares.

 Como sabrán, hoy los venezolanos celebramos el Bicentenario del 5 de Julio, Día de la Declaración de la Independencia de Venezuela. En esta fecha de máxima trascendencia histórica para el país y el continente, espero, sí, que el presidente se recupere, pero deseo aun  más fervientemente que en las elecciones presidenciales del 2012, extirpemos – con los votos – total y definitivamente ese tumor maligno que es Chávez, y devolvamos la salud y la vida a nuestra amada Patria Venezuela.

 

Prefiero a Chávez muerto… pero de viejo, y en la cárcel

•junio 27, 2011 • Dejar un comentario

 

Siempre he rechazado rotundamente – en público y en privado – la opción de salir de Chávez por la fuerza, y sobre todo me opongo de manera radical a que intenten matarlo expresamente.

Y me opongo a que sea asesinado, principalmente porque eso ería un crimen, ni más ni menos. Aunque, paradójicamente, gracias a la criminal indolencia e ineptitud de Chávez, durante su mandato han muerto decenas de miles de compatriotas.

Ahora bien, si Chávez muriera por enfermedad, admito que yo no lamentaría en lo más mínimo. O tal vez sí me conmovería el dolor que posiblemente sentirían sus hijas, pero nada más. Y si, como se especula estos días en mi país (fundamentalmente por la falta de información oficial detallada), el autócrata está enfermo de gravedad o muerto, espero que esas jóvenes venezolanas entiendan que la alarmante incapacidad de su padre para gobernar a su vez ha causado un enorme sufrimiento a muchos hermanos venezolanos.

 Pero, ante la posibilidad de que actualmente Chávez se esté debatiendo entre la vida y la muerte, tengo un dilema: ¿qué será más “justo”, que fallezca por enfermedad o que viva para que algún día pague por su ultraje a Venezuela?

 Más allá de algunas nociones religiosas que me inculcaron en la infancia, y de mi creencia muy personal en la “protección angelical” – sustentada en un par de hechos inexplicables – no tengo forma alguna de saber si hay algo después de la muerte. Es decir, no tengo la certeza de que si Chávez perece en Cuba, éste recibirá su justo castigo en el más allá.

 Es verdad que si Chávez deja de existir desaparecerían parcialmente las calamidades que agobian a Venezuela, pero yo sigo empecinado en que, más temprano que tarde, él y su “ejército” de mancilladores de la Nación sean llevados ante la justicia nacional e internacional, para que rindan cuentas de sus agravios al noble pueblo venezolano, y sean condenados a pasar el resto de sus vidas en prisión. Pero no les desearía que fuera en una cárcel venezolana, porque a diferencia de esos traidores de la Patria (que contribuyeron con su indiferencia y negligencia aberrantes a crear esos “basureros humanos”), yo no creo que ninguna persona  deba vivir en semejantes condiciones infrahumanas. Ni siquiera esos malvados hombrecillos de Chávez.

También es cierto que debido a sus creencias “religiosas”, Chávez, en caso de estar ahora a punto de morir, debe estar sufriendo muchísimo emocionalmente. Para él sería como si lo abandonaran sus “protectores”, lo cual, para un megalómano enfermo, que se cree Dios, no es poca cosa. Sería sencillamente devastador. Y saber que Chávez está padeciendo esa tortura mental (No física. Me opongo totalmente a cualquier castigo corporal), pudiera consolarme un poco, pero no suficientemente, porque no se compara al padecimiento que él y sus destructores del País han provocado a millones de venezolanos.

 Al final, la justicia que conozco es la de los hombres, y por eso prefiero a Chávez vivo: para verlo morir de viejo en la cárcel.

Por cierto, no recuerdo haber visto ningún “tuiter” reciente del “tuitero” autócrata  sobre la aterradora situación de las cárceles venezolanas (incluyendo las muy lamentables muertes de compatriotas presidiarios) y demás desgracias nacionales, pero sí varios enviados por sus bufones a sueldo, hablando de “apoteósicas fiestas de bienvenida”… qué gente desalmada y peligrosa.

Día del Padre: Una anécdota para pensar…

•junio 19, 2011 • 1 comentario

Esta anécdota tiene 2 propósitos: Uno, homenajear a mi amado difunto papá en el Día del Padre, dos, relatar un hecho que, en mi opinión, confirmaría la existencia de “algo” superior que nos protege, de ”ángeles guardianes”.

Una vez, mi papá me acompañó a comprar unos instrumentos musicales en la ciudad de Barquisimeto, capital del centro-occidental estado Lara, en Venezuela.

 Al regreso de aquella breve pero muy productiva estadía de 2 días, debimos transitar de noche por un tramo carretero en extremo peligroso (con un elevado índice de accidentes viales, muchos de ellos trágicos). En ese momento nos encontrábamos a mitad de camino - unas 3 horas – de nuestra casa ubicada cerca de Caracas. En esa zona, la carretera de doble vía – un canal de ida y otro de venida – era sumamente angosta, y no tenía muro separador. De noche su peligrosidad aumentaba considerablemente, porque era cuando podían transitar los vehículos anchi-largos de carga pesada, como camiones y gandolas.

Mi papá y yo sabíamos que era un pasaje de cuidado, pero decidimos proseguir - extremando las precauciones - porque estábamos relativamente cerca de nuestro destino; queríamos dormir en la casa. Además, era mi truno al volante, y al momento de relevar a mi papá le manifesté que me encontraba en “perfectas condiciones para manejar”. Pero aquella parte del recorrido (Aprox. 1 hora) resultó bastante más difícil de lo que yo esperaba. Calcular, en lo oscuro, los espacios y los tiempos para adelantar – por el canal de venida – a los camiones muy lentos era una maniobra sumamente riesgosa, sobre todo por el incesante flujo de “anchi-largos” en sentido contrario, con sus potentes luces que encandilaban. Varias veces, también, tuve que detenerme completamente, a la orilla de la vía, por temor a chocar de frente con algún camión. Pero esa acción no era nada segura, porque igualmente corría el riesgo de ser impactado por los vehículos que venían detrás de mí.

 A todas estas, mi papá estaba durmiendo, sin enterarse de nada. Pero, yo no quería despertarlo. De vez en cuando, el estrépito de alguna gandola gigante interrumpía su sueño; él abría los ojos por 2 segundos para preguntar “¿todo bien?”, y tras mi respuesta de “sí, todo bien”, seguía durmiendo plácidamente.

En un momento comencé a sentirme muy estresado y temeroso. Pero, por cuestión de hombría – estupidez, más bien – no quise decirle nada a mi papá. Además, estaba determinado a completar aquel tramo infernal, para llegar a la casa lo antes posible,y descansar debidamente en mi anhelada cama. Pero había otra razón para no despertarlo: A decir verdad, él no manejaba muy bien que se diga. De hecho,  entre familiares y amigos tenía una bien ganada reputación de conductor distraído (aunque absolutamente respetuoso de las leyes de tránsito), de ahí que la opción de que él me relevara en condiciones tan duras, para mí no existía. Pero, conociéndolo, sabía que él se empeñaría tercamente en manejar, y yo me opondría con igual terquedad. Valga acotar, que yo tampoco me he distinguido nunca por mi pericia al volante. Y de no ser por los 10 años que tengo sin conducir (el tiempo que llevo en Asia) hace tiempo hubiera roto el récord de accidentes de tránsito mi papá. Pero, al menos, yo era mucho más joven que él, y en teoría mi vista, mis reflejos y mi resistencia eran mejores.

En medio de aquella preocupante situación, yo no paraba de rezar por nuestra seguridad y por la estación de servicio más cercana. Afortunadamente,  por fin apareció una. ¡Que alivio! Yo necesitaba aquel descanso urgentemente. Aprovechamos esa parada para estirar el cuerpo, refrescarnos, y poner algo ligero en el estómago, tras lo cual mi papá, creyendo aun que todo estaba perfectamente bajo control, aceptó sin objeciones mi indicación de reanudar la marcha, y de que yo siguiera manejando.

 Pero, ocurrió algo inesperado… el carro no prendía. Es verdad que era un modelo más bien viejo, y que presentaba fallas diversas con cierta frecuencia, pero en todo el viaje, desde que salimos de la casa hasta ese momento, no había dado ni el más mínimo problema; se portó de maravilla. Primero, mi papa y yo intentamos encontrar el desperfecto por nuestra cuenta, pero, nuestros conocimientos de mecánica automotriz eran bastante elementales – por no decir nulos – y no tuvimos éxito. Pero felizmente estábamos en una estación de servicio, y con toda seguridad alguien nos auxiliaría. Eso pensamos nosotros. Mas no fue así. Es decir, muchas personas trataron amable y arduamente de arreglar el carro (desde mecánicos de profesión empleados de la gasolinera, hasta algunos camioneros que estaban descansando), pero nadie logró dar con la solución. Todos estaban sorprendidos. Algunos, incluso, se lo tomaron como una cuestión de honor, ya que tenían vasta experiencia resolviendo a diario problemas mucho más graves. Pero todo fue inútil. Lo que lucía como un problema sencillo se convirtió en un verdadero misterio.

Poco a poco todos se fueron retirando – algunos visiblemente frustrados y apenados – prometiendo que en la mañana, más descansados, encontrarían la solución. En esa situación, lo único que podíamos hacer mi papá y yo era tener calma y paciencia, y esperar hasta el día siguiente, por lo que llamamos a la casa para informar sobre lo sucedido. Además, eran como las 2 de la madrugada; apenas faltaban 3 horas para que amaneciera, así que nos pusimos a descansar dentro del carro, resignados, aunque más tranquilos.

Por cierto, recuerdo que, a pesar de mi determinación por dormir en mi cama aquella noche, me alegré mucho – secretamente – por tan inesperado como oportuno desenlace. Yo calculaba que aun faltaban unos 30 minutos de aquella terrorífica carretera, y la posibilidad de transitarla de día de pronto me pareció una bendición.

Después de aquel corto pero reponedor descanso, nos levantamos al cantar el gallo, con ánimos renovados, para buscar la forma de resolver el problema. Mientras esperábamos que se hicieran las 6 (hora de inicio del servicio de reparaciones), nos aseamos y desayunamos con calma. Recuerdo que puse la llave en el encendedor (sólo por si acaso) y traté de prender el carro. Y ocurrió lo impensable… ¡prendió de a toque! como sacado de agencia. 

Imaginen, amigos lectores, nuestra perplejidad, y la de quienes trataron de ayudarnos la noche anterior. Pero, principalmente, saquen sus propias conclusiones sobre tan curioso incidente. Es como para ponerse a pensar, ¿no?

No hace falta decir lo alegres que nos pusimos mi papá y yo al oír el glorioso sonido del motor arrancando al primer intento.

Durante el tiempo que tardamos en llegar a la casa, le conté a él la verdad de aquella peligrosa experiencia. Tras mostrarme su preocupación paternal y recriminarme por no haberlo puesto al tanto de lo que ocurría, ambos coincidimos en que aquello tenía que ser una señal, un milagro.

 Todas las anécdotas de mi papá tienen un inmenso valor en mi vida; me mantienen cerca de él todos los días. Pero esta en particular es muy especial, porque siento que, a través de ese inexplicable acontecimiento, los dos nos mantendremos aun  más unidos espiritualmente, por toda la eternidad.

Dame la bendición, amado papá.

Para ti, y todos los padres del mundo,

¡FELIZ DÍA DEL PADRE!

Ángel Rafael La Rosa Milano

 
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