El bloguero

Mi predicción: Clinton, mi aspiración: Obama

Febrero 6, 2008 · Deja un comentario

           En las primarias demócratas, no es contradictorio predecir el triunfo de Hillary Clinton, pero aspirar a que gane Barak Obama.

          Apartando las tendencias del electorado liberal, que, en los útlimos meses, favorecían a Clinton (pero que son eso simplememnte: tendencias que pueden revertirse en un parapadeo considerando la estatura del contendor), al momento de redactar esta entrada, la ex-primera dama estaba obteniendo victorias en estados clave, como New York, por ejemplo, lo que, a esas  alturas de la votación, le “daba un momentum”, según el argot político-electoral estadounidense. 

         Ahora bién, más allá de los méritos y la brega de la candidata para llegar hasta allí,  y por encima de la oferta de beneficios que ella hace a sus compatriotas,  el argumento más contundente a favor de Clinton, en mi opinión, es que las presidentas están de moda.  Sí, así de simple. Pero no es una moda cualquiera. Es una avalancha global que está impactando al mundo grandemente, sobre todo a aquellas culturas donde, desde hace algún tiempo,  las féminas compiten de tú a tú con los hombres en todos los terrenos. 

         Si a ese elemento globalizador, ya de por sí poderoso, le sumamos lo tremendamente suceptibles que son los estadounidenses a ser influenciados por las figuras mediáticas (Bill Clinton y su show-escándalo sexual son un buen ejemplo), se puede predecir, entonces,  el tirunfo de Hillary Clinton en las primarias demócratas y en las presidenciales, posteriormente.

         Hay que acotar que la bajísima popularidad de la que goza el gobierno del “empresario bélico” Bush, facilitaría enormemente las cosas a la aspirante demócrata. 

          Pero, quisiera eqivocarme, y, afortunadamente,  es posible. Aunque,  debo confesar (soy tan humano como cualquiera) que hace algunos días me sorprendí a mi mismo en la humana debilidad de sentir satisfacción por las encuestas a favor de Clinton, sólo porque confirmaban mi teoría. Pero, ya en control de mis debilidades, le voy a  Barak Obama, y no porque sea negro (yo soy latino y del mismo color que él) sino porque lo percibo fresco,  idealista, inspirador – e inspirado -y, en cierta forma, inocente. Lo que no es poca cosa, considerando el mundo de guerras y penurias a donde nos ha llevado la desmedida rapacidad de muchos poderosos, esos que mueven los hilos de la política mundial, pero, principalmente, a donde nos ha llevado nuestra propia mezquindad humana.

Categorías: Barak Obama · Política estadounidense
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