(Este escrito de mi autoría fue publicado en el diario venezolano “El Nacional”, en mayo de 2007)
Antes que nada, reciban un beso y un abrazo muy sentidos, en su Día, desde La Tierra del Sol Naciente, de parte de un hijo venezolano. Tokio es mi actual lugar de residencia, donde, Dios mediante, celebraré con mi esposa japonesa su primer día de las Madres, junto a nuestra adorada bebita.
El querer ilimitado, sin tiempo ni espacio, que me une a mi madre allá en mi amado suelo, es la fuente del mismo amor con el que las venero a Ustedes y a todas las madres del mundo. Y, hoy, en este día especial, quisiera presentarles mi modesto parecer sobre la difícil situación del país, por ser de vital importancia para todos nosotros, hijos de Venezuela, nuestra Madre Patria, pero fundamentalmente, para nuestros hijos, herederos de esta tierra de gracia.
Deben saber que soy opositor, y aunque también rechazo rotundamente a los tirano-saurios camaleónicos de la política venezolana, adverso al gobierno de Chávez con la misma pasión y coraje que Ustedes lo respaldan. Pero, a pesar de nuestras claras diferencias, respeto profunda y sinceramente su pensar y sentir, por considerlos tan válidos e importantes como los míos, y porque además yo también fui chavista.
La oferta marxista de Chávez es una gran burla a la buena fe, esperanza e inteligencia de los compatriotas pobres que lo apoyan. Marx perseguía fines nobles y elevados. En cambio, Chávez, sus ministros y altos ejecutivos (con salarios groseros para el proletariado) usan el término “marxismo” con impunidad y cinismo absolutos, sabiendo perfectamente que no es aplicable en la Venezuela de hoy (comenzando por ellos mismos), y para disfrazar la autocracia que pretenden implantar. Apreciadas madres chavistas, en este día especial, sólo les pido el beneficio de la duda, por el bien y el futuro de nuestros hijos ¡Feliz día de las Madres!
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