El bloguero

13 de junio, fiesta a San Antonio de Padua

Junio 9, 2009 · 13 comentarios

      El 13 de Junio es el día de San Antonio de Padua, conocido mundialmente como “Santo de todos los Milagros” y “Santo Universal”. Pero este escrito no trata sobre el muy venerado santo católico, sino sobre una experiencia interesante (y algo misteriosa) que me aconteciera en San Antonio del Golfo, pueblo del oriente venezolano que siempre ha ejercido una gran fascinación en mí.

      “Casualmente”, las veces que me he detenido allí a disfrutar de su inigualable belleza y de su maravillosa gente, he vivido momentos simplemente fantásticos (en el sentido literal del calificativo), que bien ameritan ser contados.

      A continuación, compartiré con mis gentiles “visitantes” una anécdota que transcurre en San Antonio del Golfo. Como aclaro al principio, no es una historia de carácter religioso, pero, paradójicamente, encierra un fuerte matiz de espiritualidad, que me convenció de que debía compartirla.

      En mi opinión, mis inspiradoras vivencias en San Antonio, se producen, justamente, gracias a esa especie de magia que me une al pueblo desde la primera vez que lo vi, hace más de 25 años.

     

LA POSADA ENCANTADA

Parte I. Estruendosa bienvenida

       Un 13 de junio, del año 2002, como a las 5 de la mañana, llegué a San Antonio del Golfo, procedente de Caracas, en un autobús de esos que llaman “expresos”, para participar en las festividades al santo patrono del pueblo, San Antonio de Padua.

       En un intento de describir mi indescriptible felicidad al llegar a San Antonio, diré que fue algo como lo que debe sentir un peregrino al alcanzar su destino sagrado. 

      Una vez fuera del transporte, frente a la plaza mayor, y tras el obligado suspiro de satisfacción, me detuve brevemente a “absorber” los detalles de aquel mi anhelado entorno. Desde ese preciso instante, hubo emociones a granel. Aunque, como es sabido, en realidad el placer de una aventura comienza mucho antes de iniciarla, con las expectativas e ilusiones de la fase preparatoria.

       Mientras observaba las inmediaciones, con serena alegría, me sobresaltó el sonido de truenos lejanos, lo que me preocupó bastante, ya que, como comprenderán, la lluvia no tenía cabida en mis soleadas ensoñaciones de San Antonio. Pero ni siquiera un temporal iba a aguar mis planes optimistas. Poco a poco, de manera preocupante, aquel estruendo se hacía más fuerte. Sin embargo, de pronto advertí, con gran sorpresa, que no eran truenos, ¡sino el retumbar de tambores! Una agrupación de tamboreros, con bombos, redoblantes y granaderos, recorría las principales calles del pueblo, desde muy temprano en la mañana, anunciando con jubiloso y enérgico tamborileo el inicio de las fiestas patronales.

       Todavía me sorprende y divierte que yo haya podido confundir aquel distante ruido de percusión con truenos. Y tambén recuerdo claramente la felicidad que sentí al pensar que, prácticamente, fui recibido por aquellos alegres y devotos sanantoñeros con tan pintoresca y estimulante comparsa de tambores.

 

Parte II. El Golfo al amanecer 

 Todos los años, en la madrugada del 13 de junio, esos devotos músicos sanantoñeros cumplen sobradamente su misión de despertar a los pobladores, con su tempranero y altisonante llamado a festejar. En mi caso, aquel frenético ritmo inyectó aun más entusiasmo a mi ya fiestera disposición.

En ese estado de euforia, y viendo a la bulliciosa comparsa alejarse en su recorrido por el pueblo, me dirigí apresuradamente al malecón, para satisfacer mi imperiosa necesidad de admirar el Golfo de Cariaco coloreado por las sutiles pinceladas del amanecer.

Seguidamente, transcribo para Ustedes la letra de una canción que le compuse hace más de 10 años a San Antonio y su inspirador Golfo. Es un muy modesto e inacabado intento de aprehender aquel edén marino por mí tantas veces sentido. Por cierto, la imagen que aparece en la portada de este blog me muestra a mí en una de las tantas fabulosas panorámicas que regala el Golfo de Cariaco.

 

San Antonio del Golfo

 

I

El paisaje de tu Golfo San Antonio

Es regalo para el alma del viajero

Yo siento al contemplar tanta belleza

Que es un cuadro del pintor que está en el cielo

 

Coro

San Antonio, sueño con tu golfo de aguas cristalinas

Que bañan mi vida de azules y verdes al amanecer

San Antonio, sueño con tu golfo de playas tranquilas

Que llenan mi alma de suaves matices al atardecer

 

II

El paisaje de tu golfo, San Antonio

Es marina dibujada con esmero

La península es mi norte de esperanza

Dios pintor hazme alcatraz, hazme velero

       Al escribir esto, un recuerdo me trae alegría y nostalgia a la vez. En repetidas y felices ocasiones transité por la carretera aledaña al Golfo de Cariaco con mi difunto padre. Unas Navidades, en camino a Carúpano (su ciudad natal y capital del estado Sucre, donde se encuentra San Anotnio), canté esta canción, a dúo con él, tocando yo mismo un “Cuatro” (instrumento nacional venezolano de 4 cuerdas), expresamente cuando pasábamos frente al Golfo. Extraño enormemente esos momentos con mi padre, mas fui dichoso entonces y soy dichoso ahora recordándolos.

      Para finalizar esta segunda parte, les cuento que, durante mis muchas contemplaciones del Golfo de Cariaco, desarrollé una especie de ritual alimenticio que consiste en degustar, en plena contemplación, algún pescado típico de la zona, extraído del propio Golfo, obviamente. Así que aquella memorable mañana del 13 de junio de 2002, para que mi éxtasis fuera completo, decidí comprar varias empanadas de cazón en unos “carritos”ubicados desde bien temprano frente a la Plaza Bolívar.

     En mi vista, San Antonio y su magnífico Golfo; en mi paladar, aquel delicioso manjar; en mi corazón, toda la dicha imaginable. 

Parte III. Misterio en la “Milagrosa”

      En medio de mi borrachera de felicidad, recordé que tenía que encontrar alojamiento, para asearme, descansar un rato esa tarde y dormir la mañana siguiente, ya que mi planes contemplaban pasar toda la noche bailando, Dios mediante, con las muchachas del pueblo, al ritmo de las excelentes agrupaciones musicales y DJs que tradicionalmente amenizan las fiestas patornales de San Antonio del Golfo.

      Así que me puse a buscar una posada, según el criterio venezolano de “las 3 B: buena, bonita y barata”. Afortunadamente, no tuve que andar mucho. A los pocos minutos de iniciada la búsqueda, conseguí una pequeña hostería llamada “La Milagrosa”, relativamente cerca del malecón, en un callecita estrecha, paralela a la carretera que bordea al Golfo.

     Mi primera impresión de La Milagrosa fue por demás grata. Me abrió la puerta una señora en sus 50, que irradiaba gran simpatía y serenidad y que, aunque arreglada de manera sencilla, poseía cierto aire distinguido, lo que en conjunto, la hacía bastante agradable.

     Pero, algo más de aquella posada llamó poderosamente mi atención; algo que aun recuerdo muy claramente; precisamente lo que me impulsó – 7 años después – a relatar esta historia.

     Apenas crucé la puerta y entré a la sala de la casa, percibí un olor penetrante, mas no desagradable que, aunque no logré identificar inmediatamente, me produjo una fuerte y extraña sensación, porque sabía que estaba relacionado a un hecho importante en mi vida, ni muy lejano, ni muy cercano en el tiempo, que no podía recordar.

     Casi simultáneamente a aquella intensa experiencia sensorial y emocional, me percaté de la existencia de un altar con una virgen grande, justo frente a mí, en el lado opuesto de la sala.

     La sensación que me produjo aquel intrigante olor se combinó con la sorpresa que me produjo la bonita virgen. Como aclaro previamente, no soy religioso (aunque creo en “algo superior”), pero, en aquel momento, no pude evitar sentir que mi experiencia previa con ese olor y esa virgen estaban estrechamente relacionados.

     La simpática casera me acercó a la virgen mientras me explicaba que en honor a ella había dado nombre a la posada, La Milagrosa, y que le profesaba una fe ciega desde hacía mucho tiempo. Allí, ante el altar, oyendo las sentidas palabras de la Señora, y aun inquieto por lo que estaba sintiendo, de golpe recordé cuándo percibí por primera vez ese olor tan característico. Un escalofrío me recorrió todo el cuerpo. Definitivamente, algo raro estaba ocurriendo…

     Un año atrás, había fallecido, víctima de un cáncer, una tía por la cual, desde niño, sentí un afecto muy especial. Era la típica tía-amiga, poseía gran carisma y espíritu aventurero. De hecho, por esta última cualidad, después de su muerte me encomiendo tanto a ella como a mi padre siempre que se me presenta alguna aventura. Y, como es de esperarse, le pedí que me acompañara en esta visita corta a San Antonio del Golfo.

     Los últimos días de su vida, yo percibía ese olor en su habitación siempre que la visitaba. Entonces, sencillamente me acostumbré y lo acepté como algo normal, como hacemos con algunos olores propios de hospitales, por ejemplo, que están en el aire y uno simplemente los acepta como parte de ese ambiente.

     Debo aclarar que las únicas dos veces en mi vida que he sentido ese olor han sido junto a mi Tía (donde, por cierto, también había  una virgen) y en la posada La Milagrosa. Esa coincidencia me sobresaltó bastante; se me erizó la piel y se me humedecieron los ojos. Pero, al mismo tiempo, me produjo una sensación de seguridad. Fue como una una revelación: Mi Tía estaba allí…

     Le pedí un poco de agua a la Señora, y ella aprovechó la oportunidad para ofrecerme asiento y conversación. Pero todo mi ser estaba buscando explicaciones a la relación entre mi creencia de que mi Tía me acompañaba, y aquella virgen milagrera.

     Pero, la historia no termina aquí. Después de explicarle brevemente a mi casera que asistí a las festividades por la fascinación que ejercen en mi ese pintoresco pueblo y su deslumbrante golfo (aprovecho para contar que además llevé conmigo una grabación de mi canción, “San Antonio del Golfo”, para hacerla llegar a la gente de cultura del pueblo),  le informé que yo planeaba pasar toda la noche de parranda, y que regresaría al día siguiente, entre las 7 y las 8 de la mañana, para que así ella no tuviera que estar pendiente de mi regreso, y pudiera dormir tranquila.

     En respuesta, la Señora puso en mi mano las llaves de la reja de acero, de la puerta principal y de mi habitación, y al ver mi expresión de sorpresa (¡ella no me conocía y Venezuela no es Finlandia!) me respondío con estas palabras que nunca olvidaré: “A esta humilde posada, que es mi hogar, sólo llegan ángeles. Esta es su casa, por eso nada temo”. Mi cuerpo se estremeció de nuevo, y me emocioné hasta las lágrimas. Como comprenderán, normalmente uno no escucha algo así, salvo en películas o relatos fantásticos. Ella sencillamente me observaba en actitud serena y protectora, cómo si adivinara mis pensamientos.

     Finalmente, decidí contarle mis experiencia con aquel extraño olor. Y, para mi asombro, dijo no saber a qué olor me refería. Pienso que tal vez no lo supe describir, tal vez se hizo la desentendida, o tal vez sólo yo podía sentirlo. Por cierto, mi madre, que es doctora, y que estuvo junto a mi Tía casi todos aquellos días postreros, tampoco pudo identificar el olor por mí descrito, pero sugirió que podía haber sido algún medicamento suministrado a mi Tía frecuentemente.

     Aquella espléndida casera, ser humano especial, se limitó a explicarme, con absoluta tranquilidad, que le parecía muy lógico y natural que mi Tía estuviera allí en su casa con La Milagrosa, sobre todo considerando que es morada de ángeles, y que yo la había invitado, con mucha fe, a visitar San Antonio del Golfo conmigo. 

 

 

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13 respuestas hasta el momento ↓

  • EL COYOTE // Julio 5, 2009 a 5:49 pm | Responder

    SALUDO MI PANA,ES LO SIGUIENTE LEI TU
    anécdota Y ME PARECIO INTERESANTE, YO SOY DE AQUI DE SAN ANTONIO DEL GOLFO Y TE PUEDO DECIR QUE ESTE PUEBLO ES MARAVILLOSO,TANTO SU GENTE Y HOSPITALIDAD,CUALQUIER COSA ESTAMOS A LA ORDEN

    • Angel Rafael La Rosa Milano // Julio 7, 2009 a 5:24 am | Responder

      “Coyote”, estimado compatriota y afortunado sanantoñero, considerando los continentes y oceános que me separan de mi amada Venezuela y de mi soñado San Antonio del Golfo, tu cálido y venezolanísimo saludo de “pana” fue para mí la gloria.
      Recibe de vuelta un muy emocionado y fraterno abrazo venezolano, MI PANA.

  • Mariela // Julio 6, 2009 a 4:36 pm | Responder

    Amigo-hermano cómo estás? Me encanto tú historia y te respondo que esa sra tuvo razón al decir que a su casa solo llegan ángeles, porque tú eres un ANGEL…. Te quiero mucho a pesar del tiempo y la distancia….

    • Angel Rafael La Rosa Milano // Julio 7, 2009 a 5:43 am | Responder

      ¿¿¿Mariela González Gil???

      Mi vida linda, dime si este inesperado y emocionante ecuentro en la red no es obra de esa magia que me une a San Antonio del Golfo y, en general, al hermoso Oriente venezolano, donde, hace tantos años, siendo apenas unos niños, el destino nos reuniera en el Liceo Militar Anzoátegui de nuestro entrañable Puerto Píritu.
      Desde la lejana y enigmática Asia te mando un beso y un abrazo, símbolo de nuestra bonita y eterna amistad.

  • EL COYOTE // Julio 10, 2009 a 2:14 am | Responder

    MI PANA SALUDO,VOY HACER LO POSIBLE E IMPOSIBLE DE PONER EN LA MANO D LA ALCALDESA Y ALA DIRECCION DE CULTURA TAN APRECIADA MUSICA DE SAN ANTONIO DEL GOLFO,YA QUE YO ESTOY ESTUDIANDO DESARROLLO CULTURA Y ME GRADUO DE LINCENCIADO DE DICHA CARRERA.Y ESE ES UN BUEN MATERIAL PARA ESTE PUEBLO,ESPERO ESTAR MAS EN CONTACTO CONTIGO..OK NO VEMOS

  • Angel Rafael La Rosa Milano // Julio 28, 2009 a 9:53 pm | Responder

    Luis, hermano, mucha suerte – ¡sobre todo para mi!- en esas dilgencias que harás. Pero, más allá de que logres o no hacer contacto con dichas autoridades, yo te doy las gracias muy sinceramente por hacer tuya mi “causa” , y por tu gran generosidad al querer ayudarme.
    ¡Éxito en tus estudios! personas con tus convicciones y motivaciones son las que deberían estar a cargo de la gestión cultural en todo el país. Dios te bendiga. Seguimos en contacto.

  • Alexis Montañez // Agosto 6, 2009 a 10:05 am | Responder

    Te felicito por tu historia muy bonita y sentida. Expreso que siento las mismas sensaciones de placer y agrado por ese hermoso pueblo. Yo también lo conozco desde hace años pero precisamente desde el año 2003 ha pasado a ser para mi familia un santuario de relax y curación por su incomplarable paisaje y medicinales aguas termales, importantes por la fuerte enfermedad que padece mi madre.

  • Angel Rafael La Rosa Milano // Agosto 7, 2009 a 7:40 am | Responder

    ¡Mil gracias, Alexis! Desde La Tierra del Sol Naciente te expreso mi sincero agradecimiento y mi venezolana alegría por tus amables palabras. Eres tremendamente afortunado al poder disfrutar frecuentemente el encanto de San Antonio. Siempre que contemples el Golfo desde el malecón ¡tómate una cervecita por mí!que quizá algún día nos tomemos unas juntos por esos lares… Por favor, permíteme enviarle a tu señora madre un muy cálido saludo y mis fervientes deseos de recuperación. Tal vez la misma “presencia” de mi tía que yo sentí (que no es otra cosa que una manifestación de amor y de fe) es la responsable de este contacto nuestro, en bien de tu mamá. Todo es posible… Estamos en contacto en nuestra querencia por San Antonio. Gracias hermano.

  • Angel Rafael La Rosa Milano // Agosto 7, 2009 a 9:43 am | Responder

    Este breve mensaje es simplemente para informarle a mis estimados lectores que mi madre, allá en Venezuela, me corrigió, asegurando que, contrario a lo que digo yo en el relato, junto a mi Tía sí había una virgen. Creo que me dijo que era la Virgen del Carmen.

  • Evelio Fariñas // Septiembre 3, 2009 a 2:38 am | Responder

    ¡Hola! Angel, soy el amigo de Marìa Auxiliadora “Chichita” en San antonio delGolfo, dueño de la casa de playa donde pasaste la noche con tu esposa y tu pequeña. La letra de tu canciòn que me dejaste grabada con tu voz en mi celular se la he pasado a algunos mùsicos a los que le ha parecido muy linda y le han tratado de ponerle la mùsica, pero hasta estos momentos no se ha concretado nada, cuando la tenga te lo informarè por esta vìa.
    Un gran gusto leer tu vivencia en este pequeño pueblito, le informarè a la Sra. Carmen dueña de la posada tus comentarios.
    Un saludo muy especial para ti, tu esposa y tu niña, cuando quieras estamos en contacto por esta vìa. Muchos èxitos.

  • Angel Rafael La Rosa Milano // Septiembre 6, 2009 a 8:42 am | Responder

    ¡Evelio, hermano querido! tremenda sorpresa este mensaje tuyo. Definitivamente que la magia de San Antonio – ¡y de Internet! – es poderosa.
    Todavía mi esposa y yo tenemos fresco el recuerdo del por demás grato e inolvidable momento que pasamos en tu bonito ranchón a orillas del Golfo, en diciembre de 2007. Sobre todo la noche en la que compartimos las cervecitas mientras yo maltrataba el cuatro de mi queridísima “Chichita” y balbuceaba mis composiciones jajaja, incluida “San Antonio del Golfo”.
    Y ni hablar de la mañana siguiente, cuando mi esposa mi hermano mi hija y yo salimos a la terraza de la habitación y nos quedamos boquiabiertos con la impresión que nos causó aquella espectacular vista del Golfo. Lógicamente, tomé algunas fotos que son un tesoro muy preciado.
    Hermano, te agradezco con el corazón, junto a mis dos mujeres y a mi hermano, tu gentileza y calor humano. Eres un digno representatnte del la incomparable hospitalidad sanantoñera.
    También les envió mi saludo cordial y mi agradecimiento sincero a los músicos interesados en la canción. Sólo diles por favor que “técnicamente” no es posible modificarle la música original porque así como te la dejé grabada la registré en SACVEN (derecho de autor) hace algunos años, y asi es como yo, humildemente, espero que se interprete, ¡porque soy el orgulloso padre de la criatura!, jajaja.
    Por último, sería muy emocionante poder tener contacto de nuevo con mi tan recoradada y apreciada Sra.Carmen. De antemano, le pido y le mando bendiciones.
    Evelio, yo creo que todo está escrito. Tenía que ir a tu posada llevado por Chichita, para conocerte y para renovar mi querer por San Antonio y su gente.
    Además, he hecho contacto con todo esa gente maravillosa que me escribe por ésta y otras vías, expresando sus amabilísimos conceptos sobre la anécdota. ¡Si así llueve que no escampe! No albergo dudas: el destino nos unió para cosas muy buenas que están por venir…
    Un fuerte abrazo venezolano, hermano querido.

  • Roxana // Octubre 13, 2009 a 10:30 pm | Responder

    Hola, Me parece Fascinante tu Historia: Yo soy nativa de San Antonio del Golfo, vivo aqui. Me elegra que a nuestros visitantes le encante nuestro pueblo. Yo no lo cambio por nada

  • Angel Rafael La Rosa Milano // Octubre 16, 2009 a 4:32 pm | Responder

    Hola Roxana. Viniendo de una sanantoñera de nacimiento y de corazón, como tú, el calificativo “fascinante” que das a mi modesto relato es un bonito gesto y un gran halago. Gracias querida paisana. También hay que agradecerle a ese tu paradisíaco terruño por regalarle tanta hermosura a ustedes los anfitriones y a nosotros los visitantes. Por cierto, estoy convencido de que alguien que crezca rodeado de tanta belleza – como tú y todos los sanantoñeros – debe tener una personalidad especial: cálida, sensible y, sobre todo, generosa como el paisaje que los vió nacer. Hasta siempre amiga…

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