El bloguero

¡MUERTE A CHÁVEZ!

Junio 19, 2009 · 2 comentarios

 ¡Se acabó! Hay que matarlo, ya. Si no, seguirá propiciando con su verbo de odio y muerte el asesinato de más compatriotas venezolanos, especialmente de quienes lo adversamos.

Hay que matarlo, ya. Si no, su maldad acabará con el último aliento de vida pacífica y democrática que le queda a mi pobre y moribunda Venezuela.

Hay que matarlo, ya. No hay otra, compañeros.

Pero, no con las mismas armas de fuego que algunos desalmados criminales chavistas han matado a varios de nuestros valientes hermanos opositores;

Pero, no con la insana violencia psicológica que Chávez azuza constantemente a los suyos, provocando que algunos reaccionen con ciega obediencia, cual perros rabiosos entrenados para matar, y asesinen cobardemente a compatriotas, sólo porque estos enfrentan con valentía – pero pacíficamente – al atrofiado pensamiento del macabro líder;

Pero, no con las armas de los delincuentes y matones apoderados de los espacios y la vida de los habitantes de las  ciudades venezolanas, algunos de los cuales, con aterradora jactancia, se declaran incondicionales afectos al “jefe supremo”; 

 Pero, no con la clara violencia ideológica expresada en la aberrante consigna “Patria, Socialismo o Muerte”,  que constituye la más flagrante apología del genocidio; una incitación a hacer guerrra a muerte – en pleno siglo XXI – a ciudadanos libres que opten por otro camino distinto al del – y que – “socialismo chavista”, una payasada ideológica sin la más mínima sustentación teórico-práctica, usada inescrupulosa y cínicamente para embaucar al pueblo esperanzado, y ganar las simpatías de algunos pocos socialistas con gríngolas del mundo;

Pero, no con la violencia judicial que los tribunales venezolanos deciden, previa guiñadita de ojo del “juez supremo”,  sepultar en un calabozo la libertad y la dignidad de ciudadanos venezolanos inocentes que osaron defender sus ideales y principios ante la arbitariedad oficialista, o que desenmascararon al muy corrupto régimen; 

Pero, no con la violencia mediática de malandros disfrazados de comunicadores, como Mario Silva – monigote grosero del ventrílocuo estrella – quien, al tiempo que profana inmisericordemente el idioma español, utiliza el canal oficial del estado venezolano, para tratar de justificar las injustifcables barbaridades del gobierno; 

Pero,  no con la violencia institucional de algunos maquiavélicos funcionarios del régimen, quienes ante el infierno de criminalidad, corrupción y pobreza que agobia a Venezuela, después de 10 años mandando – chupando del chorro petrolero – todavía culpan a Cristóbal Colón de los problemas del país, y usan su innegable inteligencia y labia como geniecillos del mal, avalando y multiplicando las arbitrariedades y los atropellos de Chávez contra la sociedad venezolana, e incitando – indirecta y subliminalmente – a algunos chavistas sanguinarios, a amedrentar e intimidar a los opositiores, con el uso de la fuerza, siempre que haga falta.

Tenemos que matar a Chávez, aniquilarlo y acribillarlo, hoy mismo, si es posible. Pero no como algunos chavistas asesinos nos están matando a nosotros aduciendo guerra civil, sino con la fuerza avasallante de nuestras convicciones pacíficas y democráticas;

Con la fuerza indomable de nuestro espíritu libre;

Con la fuerza inquebrantable de nuestra dignidad;

Con la fuerza aplastante de nuestra valentía ;

Con la fuerza demoledora de nuestro sentido de justicia;

Con la fuerza todopoderosa del amor verdadero por el prójimo;

Con la fuerza arrolladora de nuestros valores morales;

Con la fuerza desmesurada de nuestra venezolanidad;

Con la fuerza ilimitada de nuestro más absoluto respeto por la vida propia y ajena.

Chávez, su élite gobernante y los chavistas violentos deben morir cuanto antes.

 Pero,  esta MUERTE SIMBÓLICA no contempla el derramamiento de si quiera una sola gota de sangre, daño físico alguno, y mucho menos la desaparición física de los implicados; no. Contempla, en cambio, el más absoluto repudio al sistema de odio, terror e impunidad que prentenden imponernos;

Contempla el sometimiento al escarnio mundial del perverso líder y de su entrono, así como de los terroristas asesinos entre sus seguidores;

contempla su definitiva derrota en todos los terrenos, pero sobre todo en el  moral;

Contempla su desaparición de la escena socio-política del país;

Contempla, finalmente, la liberación de Venezuela y del Bravo pueblo venezolano de las garrras de ese peligrosísimo payaso que nos somete. ¡Muerte a Chávez!

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