(Estimados lectores, no siempre dispongo del tiempo para editar entradas extensas sobre todos los temas que quisiera abordar, así que, de vez en cuando, haré El “Wachimán”, un batuque de opiniones donde hablo de todo un poco. Mil gracias a los 32 mil valientes que me han leído hasta ahora).
El secuestro y posterior masacre de 10 ciudadanos colombianos y uno venezolano, en un sector del municipio Fernández Feo del estado Táchira, pone en evidencia la angustiante y terrórifica situación de indefensión en la que (sobre) viven a diario mis compatriotas allá en Venezuela, sobre todo en los estados fronterizos, convertidos en feudos de los genocidas narcoguerrilleros colombianos. Como era de esperarse, algunos chavistas ultrosos salieron inmediatamente a culpar del hecho al opositor gobernador del Táchira, César Pérez Vivas, por negligencia en sus funciones. Y, es de esperarse, también, que esa misma sea la postura oficial del (des) gobierno de Chávez. Esta irresponsable y ociosa acitutd, delata la macabras motivaciones de los acusadores, ya que es bien sabido que tanto el gobierno nacional como sus funcionarios y seguidores en ese estado andino, han hecho absolutamente todo lo imaginable para impedir que César Pérez gobierne para el pueblo tachirense que lo eligió por mayoría en noviembre de 2008. Apartando las supuestas relaciones del gobierno venezolano con las FARC y el ELN (éste último señalado como presunto responsable del la masacre), proteger las fronteras nacionales y la vida de sus habitantes es un asunto de seguridad nacional. Pero Chávez, tiene prioridades más urgentes, como dotar a la policía de Bolivia con equipos antimotines, por ejemplo…
Aunque anteriormente he expresado mi preocupación de que el Alcalde Mayor de Caracas, Antonio Ledezma, aun pueda tener vínculos políticos (no amistosos) con algunos de los “tiranosaurios” adecos que asaltaron impunemente a Venezuela y a los venezolanos, se ganó mi respeto con su acitud (en mi opinión, por demás valiente, correcta y gallarda) contra las perversas triquiñuelas gubernamentales para “eliminarlo”. Además, coincido con él cuando dice que, de cara a las elcciones parlamentarias de 2010, “los candidatos a la Asamblea no deben ser únicamente de los partidos, sino de asociaciones civiles y los concejos comunales, o cualquiera que tenga una agenda social”. Ledezma entiende que la única forma posible de derrotar al chavismo es oyendo a la gente común, para saber qué piensan, que sienten, para conocer sus necesidades más urgentes. Y esa propuesta social que menciona el alcalde mayor, por cierto, es indispensable para llegar a los millones de compatriotas pobres que aun apoyan a Chávez. Ellos prefieren a un Chávez ineficiente, manipulador, oportunista y represor que se acerca a ellos, antes que a una oposición que sienten muy lejana, por buena que sean sus intenciones. En nuestro país hay 60% de pobres, ¡ya es tiempo de que nos ocupemos de ellos!
Es normal que el gobierno de Chávez se muestre sumamente indignado y ofendido si el ministro de defensa colombiano dice que “la mayoría de los aviones del narcotráfico están saliendo desde Venezuela hacia Centroamérica”. Extraño sería que una dictadura como la chavista no se ofendiera por eso. Pongámonos a pensar. Colombia, el mayor productor de cocaína del mundo y mayor abastecedor de Estados Unidos y Europa, es nuestro vecino. El lado venezolano de la frontera con el hermano país está desguarnecido, prácticamente controlado por los narcoterroristas. Prueba de ello son los secuestros, extorsiones, muertes, robos, contrabandos y demás crímenes que tienen que soportar cotidianamente los pobladores de las zonas fronterizas venezolanas. Es parte del paisaje. Chávez ha expresado abierta y repetidamente su simpatía por los terroristas de las FARC. En mi país, desafortunadamente hay muchos ladrones de cuello blanco, gente muy codiciosa que haría cualquier cosa por dinero (¿dónde estarán los funcionarios de PDVSA involucrados en el “caso del maletín”?). Así que no es tan descabellado lo que sugiere el general colombiano. Por el contrario, suena hasta lógico. Por cierto, el jefe militar colombiano no está diciendo que las autoridades chavistas sean cómplices en el tránsito de esas aeronaves por los cielos venezolanos. No hay pruebas, por ahora. Pero, de que vuelan vuelan…
Pero, Venezuela es mucho más que Chávez. Mi país tiene infinidad de cosas buenas que ofrecer. Por ejemplo, en septiembre, aquí en Japón, contamos con la muy refrescante y valiosa presencia del afamado cantautor y cuatrista venezolano, Rafel “Pollo” Brito. Según pude conocer esta es su tercera visita a la Tierra del Sol Naciente, síntoma de lo mucho que gusta el muy talentoso artista entre el eixgente público nipón. Merecen igual reconocimiento los excelentes músicos que lo acompañaron en esta gira por 6 ciudades japonesas: José Pérez (maracas), Roberto Koch (bajo), y la arpista japonesa Yoko Yoshisawa. Además de los conciertos, hay que destacar la fantástica labor docente en pro de la difusión de la música venezolana, que ellos realizan en suelo japonés, a través de charlas y talleres. En esas actividades educativas, entre otros muchos esmerados y eficientes colaboradores, cabe destacar la participación de Jun Ishibashi, profesor de la Universidad de Tokio, renombrado estudioso del folklore venezolano, coordinador de un curso de Cuatro en dicha universidad y presentador de los conciertos; Yasuji Deguchi, músico japonés, promotor de la música venezolana, destacado intérprete de mandolina, bandola y cuatro, e instructor de los cursos de cuatro; Maurice Reyna, agregado cultural de Venezuela en Japón, músico, intérprete de cuatro y guitarra, e instructor de los cursos de cuatro. Por mi parte, tuve la inmensa fortuna de asistir al taller de música venezolana impartido por el Pollo Brito y sus formidables músicos, en la universidad de Tokio. Fue una actividad en extremo placentera y memorable. Mientras veía al Pollo Brito compartiendo con sus alumnos japoneses (y conmigo también), derrochando simpatía y calidez, me sentí especialmente orgulloso de ser su compatriota, y entendí que, además de su genialidad musical, esa personalidad humilde es una de las razones principales de su tremendo éxito como artista, dentro y fuera de Venezuela.
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