La bendición de los cerezos

(Tokio, septiembre de 2006)

        Japón es uno de esos países que uno espera conocer algún día. En mi caso, por estar residenciado en China desde el año 2002, era sólo cuestión de organizarme para hacerle una visita a ese paradigma de gente amable, alta tecnología y cerezos. Pero, ni en mis sueños más fantásticos imaginé que mi primer viaje a tierras niponas sería para casarme con la mujer de mi vida. Así fue como el pasado mes de marzo viajé, en alas del romance, a la Tierra del Sol Naciente, para desposar a mi amada prometida japonesa, Michiyo.

        A lo largo de mi vida he podido comprobar que el querer, en todas sus formas, tiene propiedades mágicas; funciona como una varita encantada que vuelve bonito todo lo que toca. Y esa magia de amor contribuyó, en gran medida, a la experiencia sin par que viví en Tokio.

        Es sabido de todos que existen marcadas diferencias entre las culturas asiática y latina y, por ende, entre la japonesa y la venezolana. Por ello, a pesar de mi natural optimismo latino y mi confianza en la fuerza del cariño, no dejaba de inquietarme un poco el tan esperado encuentro con la familia de Michiyo. Ya ella me había advertido que sus padres son del tipo conservador; un tanto reservados, lo que contrasta con mi estilo más bien abierto y algo desenfadado. Pero, a pesar de todo, desde el mismo primer día, sus progenitores y su hermano me hicieron sentir como en mi casa; me brindaron calor de hogar. Y durante el mes que pasé entre los Mori, las distancias culturales se acortaron significativamente; nuestras diferencias se complementaron, generando una  bonita y fructífera convivencia familiar intercultural.

        Cuando relato esta experiencia única a mis familiares en Venezuela, y amigos en todo el mundo, para que me entiendan mejor les digo que el exquisito sushi y las pinturas tradicionales de mi suegra (que tiene ancestros samurais); los sabios consejos, el sake y las clases de kendo de mi suegro; las constructivas conversaciones con mi cuñado, y el amor de mi adorada Michiyo, me hicieron sentír como Tom Cruise en “El Último Samurai”.            

 
 
 
 
 
 
 
 

Mi primer encuentro con Japón fue como una alucinación. Se combinaron mi embriaguez amorosa y la gran impresión que me causó Tokio con su ecléctica modernidad. Muchas cosas de esa deslumbrante metrópolis llamaron mi atención: su altísimo pero afable desarrollo, el gran civismo de su gente, el contraste entre sus gigantes rascacielos y sus templos; la tolerante convivencia entre el conservadurismo y el más reciente liberalismo social japonés, y la mezcla de candidez y desenfado de las adolescentes en super-mini faldas. Sólo me faltaba por ver los legendarios cerezos en flor.

 

                       

                              Flor del Cerezo 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

        Sabía que la flor del cerezo es un símbolo nacional de Japón, y ya Michiyo me había hablado, con florecitas de contento en sus ojos, acerca de sus bonitos recuerdos de cerezos florecidos. Pero, algún día yo tenía que verlos, para entender realmente la devoción de los japoneses por este acontecimiento primaveral. La familia de mi esposa me explicó que, tal vez, los cerezos florecerían para principios de abril. Y yo tenía boleto de regreso a Beijing para el 30 de marzo. ¡Lastima! Durante mi estancia de un mes en Tokio percibí que éste es un es un hecho importante en la vida de los japoneses, quienes aguardan con ansia la llegada de ese obsequio de la primavera. Semanas antes, se muestran alegres y animados, recordando a cada instante que se acerca el tan esperado momento. Michiyo y su familia me contagiaron su entusiasmo; yo también quería ver florecer los cerezos. Pero, para entonces, ya yo estaría de regreso en China.

                                       La Flor del Cerezo

        Curiosamente, esta primavera ocurrió algo inesperado: ¡los cerezos florecieron antes de tiempo! Fui privilegiado al poder disfrutar de ese maravilloso espectáculo natural, deleite para la retina y el espíritu. Un acontecimiento cultural único, los cerezos en flor son para los japoneses no sólo una primorosa manifestación de la primavera; simbolizan, sobre todo, la renovación del espíritu; anuncian tiempos felices. Durante dos semanas, nada más, la endiosada flor del cerezo comparte sus divinos encantos con los mortales, así que los japoneses disfrutan intensamente, dichosos y agradecidos, ese efímero regalo de los dioses.

                                       Flor del Cerezo

 

        Los residentes de Tokio, en particular, contemplan extasiados los cerezos que embellecen las avenidas de la ciudad; realizan todo tipo de actividades culturales alusivas al florido evento; organizan celebraciones familiares; visitan parques para tomarse fotos, y para tomar té y sake tumbados a la plácida sombra de un frondoso cerezal.  Así, pues, constaté que en tierras niponas los cerezos florecen por doquier, pero descubrí que sus flores abren, principalmente, en el jardín que hay en el corazón de todos sus habitantes.

                          La Flor del Cerezo          La Flor del Cerezo

 

        Este mi primer viaje a Japón fue mágico, sin duda. Me casé con la mujer de mi vida, que espera un hijo de nuestro amor; conocí a mi bonita familia japonesa y pasé con ellos unas vacaciones perfectas. Cualquier cosa que yo pueda decir aquí no haría justicia a esa gran experiencia.

                                       La Flor del Cerezo

        Así que para finalizar, sólo diré que me gusta pensar que esta primavera en Tokio, los cerezales florecieron anticipadamente para mí, como un pequeño milagro de amor, en señal de que mi matrimonio con mi adorada esposa Michiyo; nuestro bebé en camino, y la unión de nuestras familias fueron bendecidos por el cielo con las hermosas flores del cerezo.

 (Aquí pueden ver a nuestra hija cantando. Grabado el 10/04/2011)

Y ahora la misma canción, pero dentro de la casa

 

  

 

   

 

  

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~ por Ángel Rafael La Rosa Milano en marzo 29, 2008.

31 comentarios to “La bendición de los cerezos”

  1. Angel: Buscando un poema sobre los cerezos me encontre con tu escrito; te dire que tenemos en comun, las letras, la sensibilidad por lo hemoso y una admiracion hermosa por la tierra del misterio. Me encanta y me enorgullece que seas venezolano, que aun en la distancia tu amor por Venezuela se mantiene calientito. Cuando leia que toman te y “otras yerbas” pense que llevarias tu cafecito que seguramente te recordara el comedor de tu casa. De verdad no te quiero hacer llorar con ese comentario, son las cosas lindas de nuestras casas que jamas seran olvidadas, con la diferencia de la distancia que tu mama no te puede enviar unos paquetitos; cual era tu favorito? fama de america, el peñon, flor de patria? Simptizo contigo y se me hace un nudo en la garganta imaginarte lejos de tu patria y de los tuyos, porque yo tengo un hijo que salio a la universidad cumplidos los 16 y ya no ha vuelto a vivir en casa. Aunque vive y trabaja en Caracas no nos vemos con tanta frecuencia. Se que esa distancia te ha servido para sensibilizarte mas, hay mas prosa, mas musa, ya lo veo en tu escrito.Tambien me encanta tu amor por tu familia, esposa hija, y tu familia politica. Con tanto analfabetismo emocional es realmente espectacular cuando un hombre puede hablar de amores abiertamente y valorar lo que el BUEN DIOS le ha dado. Con tu permiso tome algunos parrafos de tu escrito para compartir con mis contactos en mi pagina. un abrazo venezolano con aroma de cafe y que la brisa del Caribe te lleve la frescura de nuestro Churunmeru. Bendiciones para ti y los tuyos. Nery Garcia Arroyo. Abg. de la Republica.

    • Nery, gracias miles por tan bonitas palabras. Me emociono realmente cuando consigo a almas generosas como tu, que no temen elogiar a los demas cuando lo sienten necesario. Espero no decepcionarte pero !no tomo cafe! Se que es insolito considerando que soy venezolano y que disfrute muchos anhos de esa costumbre gastronomica familiar. Todavia me gusta mucho el sabor, pero prefiero evitarlo. Asi que solo me permito saborear un cafe con leche de muy de vez en cuando. Pero como tu dices, su rico sabor trae a mi mente “sabrosos” recuerdos de mi pais, mi familia y mi gente. Lo que si tomo a veces en esos “rtituales” familiares en Japon (ademas de “dos dedos” de sake) es un roncito “Santa Teresa” (100% venezolano), que me mando mi mama ya hace tiempo. Una botella me dura una eternidad, porque solo lo pruebo en ocasiones muy especiales. Lamento que tu hijo se haya alejado, no debe ser facil para ninguno de los dos. Espero puedan “reencontrase”.Es un gran honor para mi que uses mi modesto escrito. Te doy las gracias por eso, y por engalanar mi blog con tu generoso y elegante verbo. Finalmente, recibo gustoso ese abrazo cafetero-caribenho-guayanes. !Gracias Nery!

  2. Amigo Angel, estoy planificando un viaje para China en abril y curiosamente buscando información sobre si allí también había cerezos encontré este video que me hizo llorar. porque viendo cantar a tu linda hijita recordé a la mía que a los veintiocho años falleció en un accidente de avioneta contra un tepuy aquí en Venezuela, tres años atras. Hace minutos guardé una foto de hermosas flores de cerezo y las llamé : Carla mi flor de cerezo. TE AMO SIEMPRE. Que la magia del amor y la belleza de sus corazones perduren por muchas primaveras y siempre se llenen de flores de cerezos!!!! Un gran abrazo desde Valencia en Venezuela.

    • Beatriz, Estoy muy avergonzado y arrepentido por responder tan tarde tu muy amable y sentido mensaje. Ojala puedas disculparme. Lo dejé para “mañana”, pensando en la mejor manera de responder algo tan emotivo, y lo fui olvidando. Pero no hay excusas posibles. Por cierto, podrías decirme tu apellido y darme más detalles… Creo saber quien eres pero no estoy del todo seguro. Perdóname de nuevo. Si ver a mi adorada hija te hizo recordar a tu ángel (¿Carla?) y llorar por su recuerdo, entonces siento Beatriz que estamos unidos por algo muy fuerte, por algo superior. Lamento mucho esa irreparable pérdida y elevo una plegaria en memoria de tu amada hija, y en agradecimiento por este contacto que haces conmigo. Suerte con los planes de viajar a China. Estoy a tu orden en Asia, Japón. Mil gracias por tan bonitos sentimientos y deseos para mí y mi familia. También tenemos que agradecer, a las flores del cerezo (“Sakura”), en cierto modo, por la comunicación que establecemos gracias a ellas… ¡Mil Gracias, siempre en contacto Betariz!

      • Angel Rafael, gracias mil por tus emotivas palabras que se las sientes de corazon, de ninguna manera te sientas mal al contrario soy yo quien no debio hacer ese comentario pensando solo en mi tristeza. La idea es celebrar la belleza de la vida y el amor en tu linda hijita y las flores de cerezo. Tus comentarios provocan mucha reflexion en los demas lo que es un regalo precioso. Soy Beatriz Domingo, vivo en Valencia, economista y artista ,mi pareja es Jose Paez Del Nogal y es artista ambos tenemos trabajos en la web, estamos muy tristes por la situacion en nuestro amado pais y pensando en irnos un tiempo el proximo año creo a Berlin.
        No sabe uno cuanto es de pasajero en el mundo hasta que te toca tan cerca
        y en un instante todo termina, las cosas que acumulastes con amor en años se recogen en bolsas y regalan a desconocidos que las apreciaran o no. Y mientras seguimos aferrandonos a ellas como si fueran importantes.
        Lo que es importante es el amor que dejamos regado a nuestro alrrededor.
        Gracias por tu amabilidad , donde quiera que este tienes una amiga.

  3. Llegué aquí por casualidad. Buscando los Cerezos en Flor…. Y no puedo marcharme sin decir que estoy absolutamente cautivada con este relato, cálido y entusiasta.. Magnífico en la prosa y pródigo en el sentimiento. Pero es que además, todo lo de esa cultura me fascina. Siendo una adolescente comencé a leer la obra de Pearl Buck, y desde entonces quedé enamorada de esa cultura milenaria, de toda la sabiduría que encierran sus costumbres, del respeto y lo rigurosos que son con sus creencias, sus leyendas maravilosas y coloridas, siempre de profundo contenido… Eres muy afortunado, Angel por ese gran amor, por esas vivencias, por esa pluma generosa que Dios te entregó. Y me siento sumamente honrada de que seas venezolano, como yo. Felicidades y que la historia de tu vida siga transcurriendocomo un eterno Cuento de Hadas….

  4. Excelente relato, muchisimas felcidades !!! y Gracias por compartirnos un pedacito de tu vida…. Abrazos desde Mexico, con la esperanza de algun dia ver en vivo ese espectáculo que nos brinda la Madre Naturaleza !!! Saludos.
    Patty Velasco

    • Muchísimas gracias a ti Patty, por interesarte en este escrito y por valorarlo. Recibo gustoso ese fraterno abrazo mexicano, y espero sinceramente que puedas cristalizar tu sueño de venir a Japón a ver los cerezos en flor, y especialmente las tradiciones japonesas en torno a ese hermoso acontecimiento primaveral. Con mucho cariño venezolano desde el Lejano Oriente, Ángel.

  5. Leila, bondadosa señorita. Es muy refrescante contar con la participación de una quinceañera, sobre todo de una tan sensible y emprendedora. Te doy las gracias sinceramente, colega traductora y soñadora. Y lo digo en el mejor de los sentidos. Gracias a mis sueños y deseos de aventura, estoy viviendo en tierras japonesas junto a mis dos amores. Tú tienes la vida por delante, y estás llena de curiosidad por el mundo y la belleza que nos ofrece. Lo que sumado a tu inteligencia y espíritu noble, muy posiblemente te permitirá venir a Japón y a cualquier lugar que desees. ¡Suerte, colega!

  6. que lindo lo que pusiste a mi tambien me gustaria conocer japon siempre quise conocer ese pais es mas cuando sea mas grande voy a ir a japon tmbien quiero conocer arboles de cerezo tengo 15 ahora por eso no me dejan pero cuando me recib de traductora y gane plata voy a tratar de ir para japon y me gusto mucho lo que dijiste que te enamoraste hay no muchos tienen el valo de decirlo

  7. Hermosas todas tus palabras, llenas de mucha sabiduria literaria y producto de una Inteligencia sobresaliente que siempre te ha caracterizado.
    Recibe mis mas grandes saludos de un viejo Amigo que siempre te recuerda a ti y a toda tu Familia:
    Saludos y un gran Abrazo

    • ¡¡¡Anthony!!!
      Hermano, que sorpresa más grata me has dado. Después de tantísimos años… ¡Tremendo regalo de año nuevo!
      Siempre me sentí honrado por tu amistad, y ahora que que eres un doctor de renombre y billete, más todavía jajaja. Me hiciste viajar en el tiempo unos 30 años atrás, cuando éramos amos y señores de nuestro entrañable Puerto Píritu. En aquellos años te admiraba por ser una persona integral, y amigo verdadero.
      Espero ser realmenete merecedor de tus bonitos conceptos. ¡Gracias Anthony John! Igualmente, saluda a los tuyos con el mayor cariño.
      Espero que podamos reencontrarnos pronto. Un muy fuerte abrazo, hermano.

  8. Desde los astros fulgurantes del pensamiento humano te respondo.
    Al amor lo conozco en varias formas y colores… sería una ingratitud de mi parte no reconocer que mis logros son gracias al amor de la gente que me rodea. La familia, los amigos, los amores, las sonrisas de la gente que te da una mano.
    Mi identidad se contempla en dos partes: mi “yo” mexicana y mi “yo” argentina. Tiene sus ventajas y desventajas. Pero lo importante que quiero destacar es que las distancias han probado que el amor (cuando es sincero) no se debilita si no que crece más fuerte…
    Me siento amada, … sin embargo, la frustración amorosa no tiene piedad de nadie. He amado mucho en dos ocaciones, me he enamorado de cadas uno… pero sé ahora que con ninguno sentí eso… no escuché a mi voz interna diciendo: “Hey, pss pss… éste es… con él es tu lugar… con él está tu hogar”.
    No me mal entiendas. No hablo de alguien perfecto o inmaculado … no me siento en los laureles a esperlo tampoco.
    Estoy segura que cuando llegue (todavía lo creo) será maravillosamente imperfecto, y lo querré así. Y esperaré que él también me quiera imperfecta como soy. Y que lo sepa amar y le sepa desmostrar mi cariño como él a mi. Y nos acompañemos mutuamente, y que él encuentre su hogar conmigo, y viceversa.
    …. Con respecto a “mi paraíso oriental”… quién sabe… todo es posible. Suena improbable, … pero por si las dudas, estoy aprendiendo japonés por mi cuenta. Poco a poco, pero me gusta. Todos se preguntan “¿japonés? ¿porqué?…” Mi padre es el único que respondió como yo: “¡Porque sí! ¿porqué no?”…
    Tengo esta loca fantasía de aprender lo necesario y ganar lo suficiente en mi trabajo para viajar allá…. Y al primero que me gustaría llevar sería a mi Padre.

  9. Hola otra vez. Han pasado varios meses desde mi primer comentario, y me alegra saber que aún está vigente tu Blog para que más gente sepa tu historia.
    Es curioso como se pueden atravezar fronteras, cruzar caminos y encontrar nuestras banderas como una sola tela unida, común. Digo ésto desde la convicción de saberme ciudadana del mundo.
    Soy mexicana, mis padres argentinos, mis abuelos eran españoles e italianos, y todavía más, compartimos la ardmiración por otras culturas como la celta, africana y oriental… especialmente tengo ésta afinación por la cultura japonesa junto con mi padre, que practicó muchos años Aikido y Judo (además es prof. de historia, así que te imaginarás que le encanta saber más y más sobre el mundo).
    ¡Tengo un amor especial por Japón, es así!… ni siquiera yo lo entiendo. Claro que pensarías “-Bueno, tu padre es una influencia-“… Cierto, pero tengo un cosquilleo en mis adentros que me empuja a saber, a peguntarme: ¿que hace a ese país un lugar maravillosamente intrigante?
    Sí… Japón me llama, con el eco incesante de sus ancenstros, con el sonido percutido del Shimasen, con el Bambú en sintonía el agua y la tierra, con el haiku suspendido en el aire, con el aroma del té que maquilla sus jardines, con su filosofía que conecta pensamientos como palabras aún no dichas, y con un susurro que se asoma entre los pétalos que nievan, entre las ramas de sus cerezos en flor…

    Me confieso envidiosa de tu gran fortuna. ¡Eres un tremendo afortunado en verdad!
    Al mismo tiempo, me provca satisfación y nostalgia (en cierta medida) el saber que alguien como yo, un ser aparte de un continente aparte, que creció bajo la mirada apartada de los Andes y el Aconcagua, haya encontrado lo que yo aún deseo encontrar: amor y futuro, felicidad y porvenir… más aún bajo la mirada del Monte Fuji y bajo el abrazo de un pueblo que reivindica la memoria en su historia con tradición. Porque el abrazo de Japón no es un abrazo cualquiera: sus brazos se visten de seda y sus ojos entrecerrados esconden un misterio insondable, aún por descubrir.

    • Otra vez, Naya. Después de 5 meses y 4 días. Sé bien lo que eres: un cuerpo celestial que orbita mi blog para iluminarlo de gran belleza y bondad siempre que reapareces en el firmameto de este servidor y de mis amables lectores. me parece increíble que sin haber estado en tierras niponas – físicamente, quiero decir – puedas dedicarle imágenes tan pródigas en hermosura y sentimiento. Realmente admirable.
      Ahora dime, Naya, astro fulgurante, ¿qué te ha impedido conocer “tú paraíso oriental”? ¿por qué crees que el amor te ha sido esquibo?
      Mil gracias por tanta maravilla.

  10. “¡Que Gloria!/ las hojas verdes, las hojas jóvenes/ bajo la luz del sol”. – Matsuo Bashô.

    Cuando dos personas de mundos apartados y distintos se encunetran, a pesar de la esacasa probabilidad, y esas dos almas no solo se comprenden…si no que se quieren, entonces es ahí cuando la vida nos rebela su estación más hermosa, una estación cálida y fresca, penetrante hasta los huesos, que atravieza nuevamente la piel, porque viene desde adentro y no se puede ocultar. Y así nace el corazón, con un parto de dolor dulce,… pues se encontrado con la felicidad.
    ¡¡ Omedetou !!

    • ¡BRAVO, NAYA!
      Amiga, en el instante cuando escribo esto te hago una reverencia al estilo japonés, por tu fina y bella prosa. Sencillamente estremecedor. ¿Cómo podemos hacer para leer más cosas tuyas? Engalanas mi blog con la poesía de tu ser. ¡Arigatou!

  11. que dicha poder contemplarlos… una fotografía del alma en tus ojos… gracias por compartirlo…

    • Juanita, siento que toda esta magia, expresada en la muy cálida respuesta de personas como tú, se debe a que esa mi primera contemplación de los cerezos en flor (y todas las que he realizado desde que llegué a este gran país) fue hecha con admiración y respeto genuinos por la cultura japonesa y por nuestra madre naturaleza. Tienes mucha razón: es una dicha contemplarlos… y también sentir la calidez de tus palabras.

  12. “Te traeré de las montañas flores alegres, copihues,
    avellanas oscuras, y cestas silvestres de besos.
    Quiero hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos.”

    Pablo Neruda
    Verso del poema 14, de los Veinte poemas de amor y una canción desperada.

    • Txoria Txori, ¡que poema primoroso! Perfecto para la ocasión… Gracias por esa acertada elección, y gracias a Neruda por dárselo al mundo.

  13. No me conoces, entré a tu página por casualidad, porque me encantan los cerezos y quería saber un poco más de quienes tienen la oportunidad de contemplarlos florecidos, soy de Colombia y leí tu historia, quiero decirte que me parece bueno ver que has podido disfrutar tu vida y encontrar lo que quieres, me gustó tu relato, es muy bonito y demuestra lo afortunado que eres.

    • Beatriz, a mis vecinos colombianos, y a todos los latinoamericanos, los considero mis hermanos. ¡Que viva Colombia! No nos conocemos, y, tal vez, no nos conozcamos nunca. Pero esa casualidad del destino, que mencionas, propició este significativo encuentro virtual, este instante de comunión. Tu solidaria afirmación de mi fortuna al vivir esta experiencia, y todas las palabras bondadosas que he recibido por este escrito son, sin lugar a dudas, consecuencia del amor que me trajo a Japón y que me inspiró a escribir esas líneas, hace ya poco más de 3 años. Aprovecho para contarte, con la mayor humildad del mundo, pero con gran alegría y agradecimiento eterno a Dios, que mi adorada esposa japonesa y yo tenemos una bendición de hija de 2 años y 8 meses, que es la más viva, clara y hermosa expresión del querer ilimitado que nos une. Ese mismo querer genuino que mantiene la humanidad llena de vida y esperanza, a pesar de tanto odio y maldad.
      Y hablando de otra cosa, “Bea”… no sabes cómo te envidio – muy sanamente, eso sí – que mis ídolos Shakira, Carlos Vives, Juanes, y muchos otros talentosísimos músicos colombianos internacionales, hayan nacido de aquel lado del Arauca. ¡Tu pueblo es grande, hermana mía!

  14. Que historia tan hermosa, espero alguna vez ser bendecida con la oportunidad de vivir una experiencia como esta…. Felicidades!!!

    • Daphney, tu sentir sobre mi historia me llena de contento. Por favor, mantén vivo tu anhelo en la mente y en el corazón, con fe ilimitada, y serás bendecida.

  15. Me encantan los cerezos,tu historia es preciosa, como me gustaria algundia ver este maravilloso paisaje, que Dios te bendiga

    • Erika, no puedo decir, a ciencia cierta, si verás este fantástico paisaje en particular. Pero tu alma es sensible y bondadosa, lo que sin duda hará que tus ojos y tu corazón vean portentos de belleza mientras vivas. Recibo agradecido tus bendiciones y te las regreso multiplicadas.

  16. Dios te ha bendecido,eres un hombre sensible y tu vida estara llena de recompensas

    • Teo, si tengo esta inmensa dicha de recibir un mensaje tan noble y generoso, entonces acepto con la mayor humildad lo que dices: Dios me bendice. Y tu solidaria presencia en mi blog – y por ende en mi vida – es una de esas bendiciones.

  17. hola a mi me encantan los cerezos y pienso q tu anecdota es increible, lo que daria por que a mi me sucediera eso, saludos…

    ——-have a nice day——-

    • Que tal Juanma! No respondo los mensajes. Tengo mis razones. Me disculpo sinceranente si hiero sentimientos sin querer. Pero esta vez, tremendamente inspirado por la cercanía del florecimiento de los cerezos aquí en Tokio, hago una excepción. Si te identificaste con esta historia y crees desesperadamente en la fuerza todopoderosa del amor, es fácil para mí predecir que te va a suceder algo incluso más alucinante. si es que no te ocurrió ya en el año que tardé en responderte. Eso sí, después nos cuentas… Gracias hermano de la vida.

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