Yo no soy Gandhi (protesta estudiantil venezolana)

Salí de Venezuela rumbo a Asia, en septiembre de 2002, no por la situación del país, precisamente, sino por motivo de estudios y aventura (aunque, para ese entonces ya Chávez había revelado su calaña tiránica), y, salvo por dos visitas vacacionales breves (una en julio-agosto de 2004, tras finalizar mis estudios en China, la otra en las navidades de 2007, luego de un año establecido en Japón), he estado todo este tiempo residenciado en el Lejano Oriente. De ahí que, no he estado de cuerpo presente en ninguno de los movimientos protestatarios surgidos contra la tiranía chavista; nunca he marchado.

Es por ello que, a pesar de creer que el presente movimiento estudiantil es un paso indispensable hacia la erradicación del castro-estalinismo del país, siento que no tengo ningún derecho moral a pedir a esos heroicos muchachos venezolanos, y demás valientes manifestantes que los acompañan, que sigan revelándose como lo han hecho hasta ahora. Aunque si puedo – y debo – escribir expresándoles todo mi agradecimiento,mi respeto y mi admiración por defender con tanta entereza nuestros derechos ciudadanos, pisoteados vilmente por las marionetas castristas que pretenden oprimirnos.

Entonces, yo no soy el más indicado para pedirles que sigan marchando (sobre todo desde este gran bienestar que, a todo nivel, me rodea en Japón), pero tampoco para que dejen de hacerlo; para que dejen de protestar contra el gobierno parasitario, ultrajador de la nación venezolana.

Y mucho más importante: Ya que nuestros valientes jóvenes decidieron mantenerse en las calles del país, junto a otros miles de ciudadanos que apoyan su noble causa, no seré yo quien les sugiera que vayan en manadas de mansos corderitos al matadero, a perder la vida o a quedar gravemente lastimados a manos de milicias y cuerpos de “seguridad” del estado asesinos, o, lo que es lo mismo, a manos del gobierno.

No seré yo quien les pida que sigan enfrentándose solamente con pancartas y consignas a bestias rabiosas armadas hasta los dientes, listas a cazarlos como a ratas.

A las cosas hay que llamarlas por su nombre. Maduro, Cabello, Elías Jaua, Rodríguez Torres, Luisa Ortega, Iris Varela, Francisco Ameliach, Gabriela Ramírez, Jorge Rodríguez, y muchísimos otros siniestros funcionarios de un régimen que aspira cubanizarnos, deben ser señalados tajantemente como criminales, al ser los autores intelectuales de los asesinatos perpetrados por sanguinarios militares y paramilitares del gobierno.

¿Acaso no hay pruebas suficientes de que Ameliach y Rodríguez Torres (por mencionar apenas 2 de incontables delitos de instigacion) han ordenado a sus huestes de matones a sueldo que repriman a las manifestaciones violentamente? Acaso no se demostró que 2 de los pistoleros que disparaban contra los indefensos estudiantes eran escoltas oficial del aberrado ministro? ¿En qué gobierno medianamente decente estaría ese delincuente todavía en el cargo? Coño, compatriotas, cuántos horrores más necesitamos presenciar para entender que estos psicópatas están determinados a exterminar cualquier sombra de protesta por pacífica que sea, acabando con la vida de algún participante cuando les venga en gana?

Finalmente, no les voy a pedir a nuestros jóvenes paladines de justicia y libertad que apliquen “Ojo por ojo, diente por diente” contra sus desalmados cazadores. No. Pero tampoco les voy a pedir que no lo hagan. Lamentándolo mucho, yo no soy Gandhi. Ellos deben defenderse como lo crean más conveniente; deben proteger sus valiosas vidas como puedan. Porque, si bien no justifico la protesta violenta y destructiva, mucho menos le veo sentido a ir a morir en masa, mansamente, a manos de unas fuerzas represivas criminales, prestas a aniquilarlos como a moscas.

Eso sí, al menos, le pido a nuestros ejemplares estudiantes, y al bravo pueblo que los acompaña, que sigan conviertiendo al país en una sola guarimba gigantesca, para resguardarse debidamente de las hordas asesinas del gobierno. Pero una guarimba hecha no sólo de escombros, sino de esa moral indestructible que los caracteriza, porque esa nunca jamás podrán traspasarla estos inmorales usurpadores de nuestra gran Patria Venezuela.

Ángel Rafael La Rosa Milano
CI: V- 6843255
Tokio, Japón

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~ por Ángel Rafael La Rosa Milano en marzo 21, 2014.

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