Mensaje al embajador de Venezuela en Japón

•julio 21, 2017 • Dejar un comentario

Anuncios

Mensaje a la embajada venezolana en Japón

•julio 21, 2017 • Dejar un comentario

Manifestantes opositores venezolanos, ¡defiéndanse!

•julio 7, 2017 • Dejar un comentario

Día del Padre y protesta venezolana

•junio 24, 2017 • Dejar un comentario

NO+DICTADURA: Venezolano protestando en Tokio (sábado 15, Abril)

•abril 19, 2017 • Dejar un comentario

IMG_0339IMG_0331IMG_0327IMG_0332IMG_0333

Justicia gringa, Diosdado y otros supuestos malhechores

•junio 4, 2015 • Dejar un comentario

「foto de diosdado junto a hugo carvajal」の画像検索結果

Estimados Sr. Presidente Barak Obama y Sres. fiscales federales estadounidenses que llevan el “caso Diosdado Cabello”. Si Ustedes realmente desean acabar con el tráfico de drogas que, hacia su país, supuestamente estarían realizando funcionarios civiles y militares venezolanos, comandados por el presidente de la Asamblea Nacional venezolana, les pido vehementemente, como hijo de la, otrora, orgullosa Venezuela, que conoce bien a esas zanguijuelas investigadas por Ustedes, que se dejen de jueguitos geo-económico-políticos y se pongan los pantalones, de una vez por todas

Es verdad, sí, que la reciente medida tomada por la administración del presidente Obama contra 7 violadores de derechos humanos en el gobierno de Maduro, y la ratificación, por parte de la justicia norteamericana, de que Diosdado Cabello está siendo investigado por traficante evidencian una fuerte voluntad política de su gobierno para hacer que los “peces gordos” maduristas respondan ante las leyes de ese país. Pero, tal como le recriminé al Sr. Obama en un escrito anterior, en todos estos años de régimen castro-chavista, ya son muchos compatriotas míos que se encuentran en su país (ya sea porque fueron capturados por Ustedes delinquiendo, porque se entregaron ellos mismos, o porque fueron a refugiarse, huyendo de las autoridades de mi país) sin que, hasta la fecha, los ciudadanos comunes tengamos información oficial sobre la situación legal de dichos sujetos.

¿Están todos ellos cooperando en las investigaciones sobre los supuestos crímemes cometidos por funcionarios del régimen? ¿A qué acuerdos específicos llegó la fiscalía con cada uno de ellos? ¿Fueron condenados? En caso afirmativo, ¿recibieron disminución de pena por cooperar? ¿Algunos quedaron libres?

Una gran cantidad de venezolanos, incluida mi persona, tenemos razones para pensar que los paisanos detenidos en suelo norteamericano, que deciden cooperar con la justicia de ese país, terminan viviendo de forma, si se quiere, muy placentera, a pesar de sus graves delitos, como recompensa por su cooperación.

Aunado a lo anterior, en estos largos 15 años de destrucción, represión y supuesto narcoterrorismo castro-chavista en Venezuela, las autoridades norteamericanas, tras sus exhaustivas investigaciones, que yo sepa apenas han acusado formalmente de traficante a un solo funcionario militar del régimen, Gral. Hugo Carvajal, lo cual nos ha hecho dudar, todo este tiempo, sobre la determinación que tienen el gobierno y la justicia estadounidenses de llegar al final de las investigaciones, y actuar en consecuencia, castigando duramente a los culpables.

Un número importante de venezolanos asocia esa falta de resultados más contundentes con una geo-política continental muy pragmática que, salvo por el resguardo de intereses muy particulares, nunca podrá traer beneficios duraderos la región. Por el contrario, en cierta forma, ha contribuido a consolidar la penetración de la tiranía castro-chavista en Venezuela y otros países de latinoamerica.

Por cierto, sabemos que Ustedes saben que de seguir profundizando en las investigaciones sobre el supuesto Cartel de los Soles, muy posiblemente pudiera aparecer una conexión con Cuba, por el papel que tendrían los gorilas antillanos como propiciadores y “padrinos” de las supuestas relaciones FARC-gobierno castro’chavista. Les pregunto: ¿Que tratamiento le darán a eso, ahora que están en plena Luna de Miel con la sanguinarios hermanos Castro?

Para terminar, los venezolanos de bien, sí agradecemos sinceramente todo lo que hacen Ustedes en pro de la democracia venezolana, pero ha quedado muy claro que el enfoque de esos esfuerzos e iniciativas debe ser menos pragmático y más humanista, destinado no sólo a proteger los intereses partículares del gobierno e instituciones norteamericanos, sino a contribuir genuina y grandemente al bienestar de nuestros pueblos, que claman desesperadamente por verdadera justicia, sin la cual, como Ustedes y nosotros sabemos de sobra, nunca habrá ni paz, ni bienestar, ni nada.

Suposiciones acerca del supuesto “Cartel de los Soles”

•febrero 25, 2015 • Dejar un comentario

        En un país como el mío, donde uno nace, crece y muere sabiendo de gente muy corrupta que comete sus delitos con la mayor impunidad, “tranquila y sin nervios”, un número importante de la población termina desarrollando una peligrosa tolerancia hacia dichos delincuentes y sus fechorías, lo que compromete seriamente la capacidad de esa sociedad, como un todo, para apreciar la gravedad de los crímenes cometidos y, en consecuencia, enfrentarlos, castigarlos y erradicarlos. Eso es precisamente, en parte, lo que está ocurriendo con el caso del grupo de generales de las fuerzas armadas venezolanas delatados como narcotraficantes, el llamado “Cartel de los Soles”.

Todos sabemos quienes son. Han sido delatados y acusados, en Estados Unidos, una y otra vez (por cierto, Luisa Ortega Díaz, eres culpable de negligencia en el cumplimiento de tus funciones como fiscal general, y muy posiblemente de complicidad). Y aunque particularmente no tengo como inculparlos, puedo sugerir, en el mismo estilo especulativo maduro-cabello- chavesiano, que los generales en cuestión son narcotraficantes. Y lo digo como venezolano que soy, asistido por mi mediana capacidad de raciocinio y por el derecho a especular que, insisto, me legó el mismísimo Chávez mediante sus propias y constantes especulaciones (aunque las de él fueron todas viles calumnias contra sus detractores).

Hay otro factor que influye en esa especie de condescendencia que, en mi opinión, un elevado porcentaje de los venezolanos está teniendo hacia esa supuesta red criminal: la ignorancia, la falta de información. En verdad, preocupa y entristece que, en mi país, haya millones de personas que sencillamente no entienden lo realmente malos que son esos elementos; que no se pueden imaginar toda la crueldad de la que son capacez.

Algunos de esos mafiosos inventaron una pobre excusa para justificar su participación en el multimillonario narcotráfico. Dicen que lo único que están haciendo es joder a los gringos, vendiéndoles la droga que ellos mismos piden con desesperación. Es decir, la droga, según los traficantes, sería una especie de plaga que ellos diseminan en el “imperio” para destruirlo poco a poco, y, de paso, se meten bastante dinero. Su causa sería, entonces, muy rentable, pero sobre todo muy noble… Semejante atrocidad puede ser vista como algo meritorio sólo por mentes depravadas que, lastimosamente, a su vez, logran convencer a otro montón de idiotas cabezas huecas.

También están los gánsters que se escudan diciendo que su actividad, si bien ilícita, es, en esencia, un negocio de compra y venta: hay una gigantesca demanda de droga a nivel mundial, y ellos, simplemente, tratan de satisfacerla con una oferta igual de amplia. Estos “hombres de negocios”, como es de esperarse, también son capacez de seducir a muchísimos otros lastimosos bocabiertas.

Es posible que entre esos criminales haya quienes, en su infinita imbecilidad, crean realmente que sus acciones no pasan de ser un ataque al imperio o un simple negocio. Sea como sea, una de las más trágicas consecuencias del tráfico de estupefacientes es la enfermedad y la muerte de millones de seres humanos, incluidos una inmensa cantidad de adolesentes, quienes, al estar en situación de vulnerabilidad, son potenciales candidatos a caer en la adicción, poniendo en riesgo su salud y su vida. Eso convierte a los supuestos miembros del supuesto Cartel de los Soles en genocidas.

Pero eso no es lo peor. Producto del narcotráfico, lo cárteles obtienen ganancias astronómicas, que convierten a sus miembros, principalmente a sus cabecillas, en personas inmensamente ricas y poderosas, con los muchos – y, sobre todo, mal habidos – beneficios que eso conlleva.

Con el fin de preservar su riqueza y su poder ilimitados, las redes traficantes llegan a extremos escalofriantes; se transforman en maquinarias de exterminio que eliminan brutalmente a miembros de bandas rivales, y que matan, sin piedad, a cualquier persona o grupo de personas que puedan significar alguna amenaza para sus macabros intereses, incluyendo familias enteras, sin importar si son hombres o mujeres, niños o ancianos.

En realidad, nadie está a salvo de esos desalmados. De hecho, si alguno de ellos se siente atacado por este escrito, es muy probable que decida tomar represalias en mi contra. ¿O Ustedes piensan que porque estoy radicado en Japón ellos no pueden ubicarme y hacerme daño? No se equivoquen con esos matones; Jamás y nunca cometan el error de subestimarlos. Son omnipresentes, omnipotentes e increíblemente crueles.

¿Que si no me da miedo meterme con ellos?¡Claro que tengo miedo! Pero, más que por lo que puedieran hacerme a mí directamente, es por lo que pudiera ocurrirle a mi familia, aquí en Japón y allá en Venezuela. Además, si me pasa algo a mí, ¿cómo afectaría eso a mi hija de 8 años y a mi esposa? Pensar eso me asusta.

Lo que ocurre es que mucho más grande que ese temor es mi deseo de que mi país – y el mundo entero – sea un lugar de justicia y paz para todos sus habitantes; más grande que ese temor es mi convicción firme de que el bien se impondrá al mal. Así tiene que ser, por el bienestar de mi amada Patria Venezuela y de toda la humanidad. Que Dios nos proteja y nos ayude a derrotarlos y castigarlos.