Boicot contra actividades consulares venezolanas

•octubre 18, 2018 • Deja un comentario

(Escrito publicado originalmente el 18 de octubre de 2018).

Mis muy estimados seguidores en Japón y el resto del mundo, siempre gracias por leerme.

Espero que se encuentren fantásticamente  en unión de sus familiares y seres queridos.

En momentos cuando la situación de mi país, Venezuela, es simplemente calamitosa e insoportable para sus habitantes, y mientras el régimen narco terrorista que nos somete incrementa las medidas represivas contra el pueblo indefenso, las embajadas venezolanas alrededor del mundo, como es de esperarse, realizan eventos culturales y recreativos diversos con el bien calculado fin de “lavar la cara” a la dictadura sanguinaria que mantiene secuestrada a nuestra Patria.

Es por ello que hoy me dirijo a aquellos compatriotas y amigos de Venezuela que se encuentran en el extranjero, para pedirles vehementemente que asuman una postura firme, condenatoria contra todas las embajadas y consulados venezolanos de sus respectivos países de residencia, ya que sus funcionarios representan directamente a la mafia genocida que destruye al país y oprime a sus ciudadanos.

Entre otras acciones de condena contra las embajadas venezolanas, sugerimos el boicot y la protesta pública contra actividades culturales, recreativas, y de cualquier tipo que estas realicen.

Por ejemplo, entre el 23 y el 25 de octubre, la embajada venezolana en Japón y el Instituto Cervantes organizarán el primer festival de cine venezolano en Tokio.

Hago un llamado a mis compatriotas y amigos de Venezuela en Tokio, a que nos presentemos esos días en la sede del Instituto Cervantes a expresar nuestro repudio a dicho evento, por considerarlo una grosera distracción del asunto que debería ocuparnos actualmente: la salida inmediata del régimen narco terrorista del poder.

Ángel Rafael La Rosa Milano

Japón, Tokio

Primavera en el cielo de Beijing

•agosto 31, 2009 • Deja un comentario

(Artículo de mi autoría, publicado por la revista ¨China Hoy¨, en abril de 2006).

http://www.chinatoday.com.cn/hoy/2006n/s2006n4/p54.html

(ACLARATORIA: Condeno duramente  las violaciones de los derechos humanos a la minoría uigur por parte del gobierno chino, y condeno igualmente el apoyo que ese gobierno da al genocida autócrata ruso, Vladimir Putin, en su criminal invasión a Ucrania. No obstante, profeso respeto, cariño y admiración sinceros al el pueblo chino).

      En las regiones del mundo donde se producen las cuatro estaciones, la época primaveral es, quizá, la más esperada por todos, porque si bien cada estación tiene su encanto particular, la primavera es renacer, comienzo y despertar de vida en la naturaleza y en el corazón de las gentes, quienes, al liberarse de sus ropas de invierno para sentir del sol los rayos, también liberan su espíritu, ante la promesa de renovación que encierra la llegada de la primavera.

      Beijing no es la excepción. A finales de febrero, principios de marzo recibe la ansiada visita de la estación floral. Y, aunque en la próspera capital china los edificios también crecen como flores silvestres, el sentido de armonía y la creatividad intrínsecos del pueblo chino se conjugan para adornar la ciudad de belleza primaveral; se decoran todos los espacios urbanos disponibles, y Beijing se convierte en mosaico gigante de plantas y flores multicolores, para disfrute terreno y espiritual de los beijineses y los visitantes.

      Pero, no sólo las calles, las plazas y los parques capitalinos exhiben encanto primaveral; el cielo de Beijing también se llena de primavera, con centenares de coloridos cometas chinos. Gracias a la inventiva característica de la milenaria cultura china, se consiguen cometas en todas las formas imaginables. Los más populares y realistas – por su condición aérea – son las aves (este año predominará la golondrina, por ser una de las 5 mascotas de las Olimpiadas de Beijing 2008), los aviones y los cohetes espaciales chinos “Gran Marcha”. Pero, aquí en China no sólo vuelan animales y objetos alados, también vuelan dragones y leones chinos, y cualquier cosa que permita la imaginación, convirtiendo al cielo beijinés en un circo de magia y color.

      Aunque volar cometas puede considerarse una actividad lúdica colectiva, es más bien una experiencia íntima entre el hombre y ese objeto volador que representa su deseo físico de volar como las aves, y sus sueños de trascendencia. Por ello, no es sólo el viento, sino la ilusión y la fe de su dueño lo que permite al cometa elevarse y mantenerse en el cielo. Yo, como espectador, comparto esa sensación, y cuando veo un cometa remontando las nubes, muy alto en el cielo, quisiera acompañarlo en su vuelo libre y sereno.

Comunidad voladora de cometas 

      En la primavera de 2004, fui invitado por la Universidad de Beijing a asistir – en representación de los estudiantes extranjeros – a una competición de vuelo de cometas en un municipio en las afueras de la ciudad. Me sorprendieron gratamente la excelente organización del evento y la nutrida participación de competidores y espectadores de dicha comunidad. Inesperadamente, las autoridades locales me pidieron que dijera unas palabras (con traducción de la estudiante china que me acompañó). Acepté, honrado, pero sin saber qué podía yo a decir a aquellos expertos voladores de cometas. Mientras me entregaban el micrófono, vino a mi mente la letra de una canción tradicional infantil venezolana que habla, justamente, sobre cometas (“papagayos”, en mi país), y por ahí comencé… Al final, más confiado, les expliqué que en mi opinión esos eventos sirven para preservar y fomentar las tradiciones, y para promover las actividades de sano esparcimiento familiar en la comunidad.

      Al término de aquella pintoresca y animada competición,  me regalaron un bonito cometa chino y me hicieron volarlo. Y, aunque volé papagayos cuando niño, disto mucho de tener la pericia de los chinos (y, para ser justos, había muy poco viento), así que el público debió conformarse con el vuelo muy breve y rasante de mi cometa, mientras yo corría como loco tratando de elevarlo. ¡Al menos, se rieron bastante!

      Antes de despedirme, tuve oportunidad de compartir con personas de todas las edades (siempre con mi amiga traduciendo). En un momento, me vi rodeado por curiosos niños de entre 7 y 9 años de edad, ¡que hablaban inglés¡ Ante mi sorpresa, me explicaron que estaban aprendiéndolo para ayudar en las Olimpiadas de Beijing. Les manifesté mi sincera admiración y los felicité. Además, los exhorté a que en el futuro siguieran volando cometas y mejorando su inglés, para que China siga siendo un gran país y organice unas fantásticas olimpiadas.

      Cuando me despedía de aquellos encantadores niños chinos, se me acercó una pequeñita, y en un gesto que nunca olvidaré se quitó un bonito collar para obsequiármelo como recuerdo de aquel emotivo encuentro. Inicialmente me rehusé a aceptarlo, así que buscó a su mamá para que me convenciera. Mis ojos se llenaron de lágrimas, y los niños me preguntaron por qué lloraba. La estudiante china les tradujo mis palabras: “Mis lágrimas son de pura alegría. Esta linda niña, y todos ustedes con su generosidad y ternura me hacen muy feliz”.

      Siempre pensé que los cometas requerían espacios abiertos y extensos para  poder volar. Pero, en Beijing, los voladores de cometas desafían toda lógica, y con increíble pericia logran elevarlos desde lugares imposibles: en medio de altos edificios, en plena avenida o entre los árboles. En Beijing, es común ver cometas solitarios volando entre edificios enormes, creando un contraste interesante entre la espesa selva de concreto y el bonito juguete volador que anuncia la primavera, y brinda sosiego a esta agitada metrópolis. Por esta época, desde las oficinas de traducción en el piso 8 del edificio de CCTV, ya diviso cometas en el horizonte, que también traen sosiego y alegría a mi espíritu en primavera.

Vuelo cultural del cometa chino

      A la edad de 10 años, conocí el Barrio Chino de la ciudad de Los Ángeles, Estados Unidos. Entonces, la cultura china ya ejercía cierta fascinación en mí. Allí me antojé de un espectacular cometa en forma de dragón, con 10 metros de cola, y convencí a mis padres de que lo compraran. Recuerdo como si fuera ayer la gran sensación que causó aquel dragón volador en Venezuela, y los momentos felices que pasé junto a mi padre  viéndolo elevarse majestuoso en el cielo.

      Hoy, 30 años después, mis sueños de aventura, mi interés por la cultura china y el destino me trajeron a esta hermosa tierra, y deseo a sus habitantes que la prosperidad que ambicionan llegue tan alto como sus  cometas en los cielos de China.

      Mi madre, quien vino a China en verano de 2004 a pasarse un mes conmigo por mi graduación, quedó fascinada con vitalidad de la cultura china y con la vigencia de sus ancestrales y hermosas costumbres. Ella se autodenomina “ciudadana del mundo”, y atribuye gran valor a la diversidad cultural de la humanidad. Así que me pidió que si escribía sobre los cometas, dijera que llevé a Venezuela el que me obsequiara aquella gentil y entusiasta comunidad beijinesa, para volarlo en los cielos venezolanos. Además de la dicha experimentada por mis amados sobrinos, Venezuela y China se unieron en un abrazo cultural, ya que con cada pirueta aquel cometa llenaba el cielo de mi país con la historia y la belleza creativa de esa milenaria tradición china.

      En esta estación de flores y canto de aves, también quiero ver la primavera en el cielo de Beijing, constelación de cometas multicolores contra el azul infinito, expresión de los sueños bonitos de esplendor y felicidad que alberga el noble pueblo chino.

Maduro despilfarra dinero de venezolanos en parapeto esequibo

•diciembre 8, 2023 • Deja un comentario

Cuando el país se rompe en pedazos, a causa de la administración más nefasta de su historia; cuando el régimen narco-genocida de Maduro (¡CDTM!), con ineptitud y crueldad infinitas, mantiene al venezolano de a pie en la miseria, al malnacido dictador se le ocurre la infeliz idea de crear el «Estado Guayana Esequiba».

Aunque esa iniciativa sea meramente simbólica, «virtual» (en la práctica no modificará la frontera con Guyana ni un ápice a nuestro favor), generará acciones burocrático-administrativas que le costarán ingentes cantidades de dinero a la nación, es decir, a los venezolanos más pobres, a los pendejos de siempre, muchos de los cuales, hay que decirlo, todavía siguen a los desalmados mafiosos que secuestraron y someten al pueblo venezolano.

Estimados compatriotas, yo puedo entender perfectamente el sentimiento nacionalista, de pertenencia, que sienten muchos venezolanos por el esequibo. Yo mismo lo tuve en una época más temprana en mi vida. Pero, por otro lado, tenemos que pensar en que en ese territorio ya existen asentamientos humanos, pueblos y ciudades enteras creadas por los guyaneses, quienes que se fueron estableciendo ahí con el paso de los años, lentamente, y para quienes, lo que nosotros denominamos «Guayana Esequiba», es su tierra.

Lo que quiero decir es que, sea como sea que los guyaneses se han ido apropiando de la zona en reclamación, es más factible, más realista, que ellos se queden en ese territorio, que ya es parte de su nación, y no que vayamos nosotros a ocuparlo (la única explicación para que el bocazas Maduro y sus delincuentes estén dispuestos a ir tan lejos es que el criminal de guerra Putin los esté azuzando), cuando ya está habitado por otras gentes con otra cultura distinta a la nuestra, desde hace tantos años.

Boicot contra Venezuela en Bazar Latino de Tokio

•septiembre 17, 2023 • Deja un comentario

Compatriotas venezolanos y amigos de Venezuela en Japón, demócratas y libertarios todos, hoy me dirijo a Ustedes para pedirles encarecidamente que protestemos fuertemente contra la participación de la representación venezolana en el Bazar de Caridad Latinoamericano, a celebrarse el jueves 26 de octubre en el Tokyo Prince Hotel.

La embajada Venezolana en Japón, dirigida por Seiko Ishikawa, es el brazo diplomático del régimen madurista sangriento, narco-asesino, que somete cruelmente al pueblo venezolano.

Quienes aun albergan dudas sobre la naturaleza criminal y dictatorial del régimen Venezolano, por favor consideren estos hechos:

En los últimos 10 años han salido de Venezuela ¡7 millones de personas! En 2020 el Departamento de Estado norteamericano emitió una orden de captura contra el propio dictador venezolano Nicolás Maduro y otros líderes oficialistas, por crímenes de narcotráfico. Esa orden fue ratificada recientemente, e incluye una recompensa de 15 millones de dólares a quien ayude a capturar a los supuestos narcotraficantes.

Aunado a lo anterior, el régimen madurista mafioso continúa secuestrando, desapareciendo, encarcelando arbitrariamente y torturando gente, acallando de esa manera despiadada y criminal a los millones de venezolanos que se oponen a la tiranía madurista.

Por esas y otras razones, todos los venezolanos de bien, defensores de la democracia y la libertad, debemos condenar firmemente y protestar contra la participación de la misión venezolana en Japón – y en otros países del mundo – en eventos culturales y de cualquier índole.

Seiko Ishikawa y demás diplomáticos venezolanos en Japón no representan a Venezuela, sino a una mafia narco-genocida que está destruyendo a nuestro amado país y a sus habitantes.

¡Abajo la dictadura criminal!

¿Jefes nuevos en el Cartel de los Soles?

•julio 10, 2023 • Comentarios desactivados en ¿Jefes nuevos en el Cartel de los Soles?

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ANÉCDOTAS DE MI PAPÁ: Un militar muy civil

•febrero 23, 2023 • Deja un comentario

En países como el nuestro, las fuerzas armadas tradicionalmente han gozado de mucho prestigio, autoridad y, sobre todo, poder. Fuera de los cuarteles, en sus respectivas comunidades, incluso los soldados rasos son prácticamente venerados por muchos de sus vecinos civiles. Esto hace que un buen número de uniformados, desafortunadamente, abusen de ese privilegio socio-cultural, sacando provecho personal, injusta y descaradamente.

Valga acotar que yo estudié los 5 años del bachillerato en un internado castrense y, aunque era sólo un adolescente, pude experimentar en carne propia el trato deferente generalizado que recibe quien porta un uniforme militar.

Abro un paréntesis para decir que en todos estos años de dictadura narco-genocida venezolana, adicionalmente, los militares son percibidos por la ciudadanía como elementos abusivos, corruptos, dañinos, peligrosos. Algunos de ellos, de hecho, son capaces de cometer crímenes atroces contra sus conciudadanos.

Volviendo al relato, mi difunto padre – quien se retiró de su amada y otrora honorable Guardia Nacional con el grado de coronel – fuera de los cuarteles era el más civil de los civiles.

Cuando se encontraba fuera de servicio, procuraba vestirse de paisano lo más posible (con la excepción de eventos socio-familiares muy especiales, como su casamiento y los 15 años de su hija, claro está). Con los años entendí que, entre otras razones – como su seguridad personal, por ejemplo – lo hacía para no recibir trato preferencial en determinadas situaciones, tales como diligencias cotidianas.

Sus sólidos principios sobre no abusar de la investidura castrense nos fueron inculcados a sus hijos, huelga decirlo. Recuerdo bien cuando, siendo yo adolescente, me pidió que nunca me valiera de su condición de oficial de la GN para obtener beneficios. y me recalcó: «Si algún día, por voluntad propia, cometes alguna falta – incluso si amerita cárcel – no esperes que yo te salve. Como el hijo de un oficial de las fuerzas armadas que eres, yo espero que tú des el ejemplo».

Aprovecho para disculparme con él, a 20 años de su partida, por no haber sido el más ejemplar de los primogénitos de un militar. Y en relación a la cárcel, sí la visité una vez… pero sólo por un par de horas, por permanecer con mis amigos en un bar de mi localidad, hasta las 7 de la mañana, haciendo más bulla de la permitida.

Otra de las instrucciones expresas que me diera mi padre tenía que ver con los funcionarios policiales o militares corruptos: «Hijo, nunca le des dinero a un funcionario para que te exonere de una multa o lo que sea, ¡sobre todo a un Guardia Nacional!» Aquí es oportuno comentar que, sólo en tres oportunidades de toda mi existencia, tuve que decir a los funcionarios de turno (policías y Guardias Nacionales aeroportuarios) que mi progenitor era coronel de la GN, y lo hice porque en esas tres ocasiones fui acusado falsamente, e incluso sentí que mi seguridad personal estaba en peligro. Afortunadamente, decirlo me salvó de ser chantajeado y, muy posiblemente, lastimado.

En cuanto al arma de reglamento, por ejemplo, recuerdo que era práctica común entre militares «llevar encima la pistola», estuvieran o no uniformados. Pero, relativamente temprano en su vida castrense, mi papá decidió no andar armado en la calle. Uno, porque – como me explicaría mi mamá – él entendió que su personalidad temperamental y las armas eran una pésima combinación; dos, porque no le parecía necesario, sencillamente.

Sólo una vez, en todos mis años junto a mi padre, recuerdo haberlo visto poniéndose la pistola en el bolsillo, pero sólo como medida preventiva.

Yo tendría unos 6 años de edad. Vivíamos en una zona del Oeste de Caracas, originalmente concebida como una bonita urbanización de pequeños edificios residenciales, rodeados de eucaliptos, y con vista a unos verdes cerros, los cuales fueron convirtiéndose aceleradamente en áreas marginales.

Según me explicarían mis padres, algunos jóvenes habitantes de los cerros más cercanos, esporádicamente bajaban en grupo hasta nuestra urbanización, con el fin expreso de cometer fechorías.

El día que vi al entonces «teniente La Rosa» calzarse su revólver y salir a la calle, fue precisamente en una de esas inesperadas e indeseadas ocasiones. Afortunadamente, no hubo hechos que lamentar. Sólo alcanzo a recordar que algunos residentes de nuestro sector comenzaron a alertar, a gritos, sobre la inminente venida de un «grupo grande de gente del cerro».

Tras ordenarnos a nosotros que nos pusiéramos a buen resguardo dentro del apartamento, y pedirle a los vecinos que se metieran en sus casas, mi papá salió a la calle con su arma, y se ubicó en un buen punto de observación, detrás de un pequeño muro. Al parecer, el grupo o se dispersó o se fue en otra dirección, ya que, por suerte, no se presentó en nuestra urbanización.

Los militares retirados tienen la potestad de uniformarse en ocasiones especiales, pero, tras su retiro, mi papá nunca más lució el uniforme. No porque no le gustara. Al contrario, siempre lo portó con mucho orgullo (y gallardía, hay que decirlo. Felizmente conservo recuerdos fotográficos). Sencillamente, no lo creyó necesario.

Siempre admiré la entrega de mi papá a su profesión de soldado. No obstante, también valoré grandemente su decisión de dejar el uniforme y el arma sólo para los cuarteles; de ser un militar muy civil.

ANÉCDOTAS DE MI PAPÁ: Paseo amazónico

•marzo 31, 2022 • Deja un comentario
«El Tobogán de la Selva». Imagen extraída de: destimap.com

Al «Coronel La Rosa»- mi padre – como a cualquier militar, la carrera de las armas le deparó experiencias muy diversas, incluidas algunas en verdad emocionantes. El sólo hecho de ser paracaidista, por ejemplo, le permitiría vivir grandes emociones en sus primeros años como oficial de la otrora honorable Guardia Nacional venezolana (actualmente es una organización criminal).

Pero hoy quiero referirme a una actividad que a él le resultó particularmente atractiva. Y a mí también…

Me disculpo de antemano por las imprecisiones temporales atribuidas a mi mala memoria.

Siendo mi papá capitán antiguo o mayor recién ascendido – no recuerdo – se desempeñó brevemente como uno de los oficiales de enlace, entre el entonces Ministerio de Obras Públicas (MOP) y las Fuerzas Armadas, para la supervisión de un proyecto habitacional en una población indígena del estado Amazonas.

El oficial La Rosa, un padre muy motivador y consentidor, logró que le permitieran llevar a su hijo a uno de sus viajes.

Aunque no puedo recordar los detalles de aquella «aventura» compartida con mi papá, sí recuerdo algunos momentos inolvidables para mí: El despegue de la aeronave militar desde el aeropuerto de La Carlota, en el Este de Caracas (muy posiblemente mi primer vuelo en avión); el deslumbrante paisaje selvático visto desde las alturas; mi primer encuentro con indígenas.

Imagen extraída de guiaviajesvirtuales.com

De la interacción con mi papá durante todo el viaje sólo recuerdo una cosa: Mientras el grupo de trabajo inspeccionaba el desarrollo habitacional, me llamó la atención que las duchas de las viviendas estuvieran no en el interior sino en el exterior de las mismas. Mi papá me explicó que tuvieron que hacerlo así, ya que los indígenas, al estar acostumbrados a bañarse en los ríos, al aire libre, a la vista de todos en su tribu, nunca pudieron adaptarse a las duchas interiores.

Imagen extraída de: sites.google.com

Como explico en relatos y demás escritos anteriores, desde que yo era muy pequeño, mi papá, ocasionalmente, cuando las condiciones lo permitían, procuraba mostrarme directamente, in situ, algunas facetas de su trabajo como militar. Me viene a la memoria en este instante un recuerdo que había olvidado: Yo, muy pequeñito, correteando alegremente por los amplios pasillos de inmensas columnas de la antigua EFOFAC (Escuela de Formación de Oficiales de las Fuerzas Armadas de Cooperación).

Pero volviendo a la anécdota presente, los recuerdos de aquel alucinante paseo amazónico, si bien vagos en mi mente luego de tantos años, hoy reviven en mí esa reconfortante sensación de camaradería con mi padre y de admiración hacia él, que yo experimentaba cuando compartía conmigo su vida de soldado en su mundo militar.

Escolares japoneses no descansan ni en vacaciones

•marzo 29, 2022 • Deja un comentario

Estoy establecido en Japón y soy padre de una niña japonesa quien acaba de culminar la secundaria básica.

En lo que respecta a su experiencia estudiantil, si bien en general estoy muy satisfecho con el sistema educativo japonés, siempre he criticado el tiempo que demandan las actividades extracurriculares, más específicamente los clubes deportivos y musicales.

En este su último año, por ejemplo, a pesar de que el acto de graduación fue el 18 de marzo, la banda musical del colegio – donde mi hija toca trompeta – mantuvo su actividad diaria hasta el sábado 26, fecha de su presentación final.

Por un lado, valoro enormemente que en los tres años de la secundaria básica, gracias a la banda, mi hija haya aprendido a tocar trompeta, y más importante aun, que lo haya disfrutado (así como toda la familia disfrutó sus conciertos). Pero, por otro lado, siento que esa actividad mantuvo a mi hija demasiado ocupada. Ensayaba 4 días a la semana, más algunos sábados cuando se acercaban las presentaciones.

Valga acotar, que ella nunca se quejó, y que por el contario asistía muy ganosa a los ensayos, incluidos algunos sabatinos. Aun así, como su padre considero que sería más saludable para ella y demás alumnos, que dispusieran de más tiempo libre para otras actividades de su gusto, como pasatiempos y actividades recreativas tanto con la familia como con amigos.

Pero, eso no es todo. Lo que me hizo escribir este artículo fue que el nuevo colegio donde mi hija estudiará su secundaria superior ¡le asignó tareas escolares en vacaciones! Después de pasar los últimos meses estudiando sin descanso para el exigente examen de admisión (un gran porcentaje de alumnos, como mi hija, recibieron clases extras en institutos privados especializados. Ella lo hizo sólo por 3 meses, algunos niños lo hacen durante todo el 3er. año), encima tienen que estudiar en vacaciones de paso de grado. ¡Ni siquiera los 10 días de vacaciones pueden descansar!

Yo puedo entender – a regañadientes – que los estudiantes japoneses (y de otros países) tengan tareas vacacionales durante el año escolar. Pero no puedo entender, por más que trato, la razón de las asignaciones académicas durante las vacaciones de fin/inicio de curso. Seguramente, habrá una explicación (que pediré el día del acto de entrada, mediante una carta explicativa de mi descontento), pero de antemano sé que no estaré de acuerdo.

Un amigo japonés cercano, a quien le manifesté mi malestar por las tareas vacacionales, me dijo que era «para que los estudiantes no se olviden de los estudios». Yo le repliqué: «¡precisamente para eso deberían ser las vacaciones de paso de grado, para que los estudiantes se olviden totalmente de los estudios!». Además, ¿cómo se van a olvidar de las materias, después de tantos meses estudiando como locos?

En definitiva, en eso de tener a los niños ocupados en actividades escolares varias – sobre todo, estudiando – a las autoridades educativas japonesas se les pasa la mano.

Sueño con la Ucrania que conocí y con matar a Putin

•marzo 18, 2022 • 4 comentarios
Imagen extraída de es.wikipedia.org

A los 23 años de edad (ahora tengo 56) tras completar los dos años básicos de la carrera de Idiomas Modernos, en la Universidad Central de Venezuela, me gané una beca del gobierno de la antigua Unión Soviética, para estudiar en el Instituto Pushkin de filología rusa, en Moscú.

El curso, de un año de duración, fue entre el verano de 1989 – en pleno periodo de Perestroika y Glasnost (Reconstrucción y Transparencia), y el mismo año cuando cayó el Muro de Berlín – y el verano de 1990, año de la disolución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

Precisamente, esos aires de cambio que soplaban en la ex URSS fue lo que me llevó a aceptar el estipendio. Aproveché esa oportunidad única para ver con mis propios ojos la llegada de la libertad a ese país comunista.

Mi tiempo en el Instituto Pushkin de Moscú ha sido uno de los más gratificantes de toda mi vida. A la productiva actividad académica y a la vibrante atmósfera internacional del Pushkin, hay que sumar la por demás enriquecedora experiencia cultural que me proporcionaron los paseos turísticos que hice por la vasta y deslumbrante Unión soviética, incluyendo una excursión de 3 días a Ucrania, y más específicamente a Kiev, su capital de ensueño.

Fue tan grata la impresión que aquella encantadora ciudad dejó en mí, que luego de 33 años la evocación aun es vívida; aun me «eleva»: la contemplación del río Dnipro con su majestuosidad y sus idílicos paisajes rivereños; mi andar de asombro entre el verdor de colinas brumosas que develaban, al despuntar el sol, las resplandecientes cúpulas doradas de una iglesia ortodoxa; el ritual mañanero de devotos monjes que impregnaban el aire de incienso, así como de cantos gregorianos de una belleza sobrecogedora. Una experiencia extática para mis embelesados sentidos.

Imagen extraída de freejpg.com.ar

Pero, ahora, esas bonitas imágenes que durante tantos años han traído solaz a mi vida, fueron reemplazadas por otras de una fealdad inimaginable; de un Kiev ruinoso y humeante, destruido aceleradamente por el bombardeo indiscriminado de los invasores rusos, pero, principalmente, producto de la crueldad sin límites del genocida Vladimir Putin.

Sé que obro mal, pero lo único que me consuela al ver – con ojos llorosos de la ira y la impotencia – tanta devastación y muerte de personas inocentes, es la reconfortante ilusión de ver a Putin morir con sus propias armas, o «mejor» aun, con mis propias manos.

Mientras veo, a diario, las desgarradoras noticias de la criminal invasión a Ucrania, me hago muchas preguntas. ¿Después de dos guerras mundiales y de la Guerra Fría, la humanidad realmente aprendió algo? ¿De qué demonios sirve la ONU? «Sus principales objetivos son garantizar el cumplimiento del derecho internacional, el mantenimiento de la paz internacional, la promoción y protección de los derechos humanos». Pareciera chiste. De no ser por las atrocidades que sufre el pueblo ucraniano a manos de Putin, dicho postulado nos daría mucha risa.

Aprovecho para hacer un acto de contrición. Como ciudadano del mundo, admito mi responsabilidad, mi parte de culpa, por haber contribuido, de una u otra forma, a que un embaucador y asesino como Vladimir Putin amasara tanta popularidad y un poder tan ilimitado. Creo que, en cierta forma, Putin viene a ser el Frankenstein de la comunidad Internacional.

Hay amplio consenso global para juzgar a Putin como criminal de guerra, por las gravísimas violaciones al derecho internacional humanitario que está cometiendo en Ucrania. Huelga decir que apoyamos esa acusación. Pero nos preguntamos, ¿Acaso la inmisericorde destrucción de ciudades enteras, de su infraestructura, de sus edificaciones, de sus hospitales, de sus escuelas, no constituye en sí misma un crimen de guerra?

Al finalizar este artículo, veré en internet muchas fotos de la primorosa Kiev que conocí, y soñaré despierto que paseo nuevamente por sus pintorescas calles y me mezclo con su maravillosa gente. Después, seguiré fantaseando con que doy muerte a su desalmado destructor, Putin.

¿ESTÁ PUTIN SUICIDÁNDOSE?

•marzo 3, 2022 • Deja un comentario

La forma como Vladimir Putin ataca a Ucrania no deja margen para la duda: El barbárico jefe intenta apoderarse de su vecino – y «hermano» – a toda costa, apoyado en su aplastante poderío militar y en la sorprendentemente infantil retórica de que los pueblos ruso y ucraniano son la misma gente, y por ello son indivisibles.

Con su obstinación de hacerse con su vecino «occidental», Ucrania, sin importar la infernal situación en la que se pondrá a sí mismo y a su país, el sombrío ex KGB soviético deja ver una alarmante inestabilidad mental, en extremo peligrosa para la seguridad planetaria.

Su reciente orden de «alerta especial para las fuerzas disuasivas rusas, incluida la nuclear», pudiera constituir un simple palabrerío intimidatorio, propio del macho-man moscovita, pero, en mi opinión, pudiera ser también algo mucho más grave, escalofriante.

En un artículo reciente del portal noticioso de la BBC de Londres («La invasión a Ucrania: ¿Putin presionará el botón nuclear?», por Steve Rosenberg), nos enteramos de algo que, al parecer, Putin ha dicho en varias ocasiones, algo que al menos para mí es atemorizante: «¿Para qué necesitamos un planeta sin Rusia?»

Concordamos con los analistas que sugieren que Putin cometió un grave error de cálculo, al pensar que completaría la invasión a Ucrania rápidamente, en un par de días. No estaba preparado ni estratégica ni emocionalmente para la férrea resistencia que están ofreciendo el heroico pueblo ucraniano y su presidente-comandante, Volodímir Zelenski quien, para sorpresa de muchos – especialmente de Putin – resultó ser un líder aguerrido e inspirador, hecho a la medida de las urgentes necesidades de Ucrania en esta injustificada y desigual guerra declarada por el insaciable tirano ruso.

En este punto del conflicto, Putin, con su hipertrofiado ego herido de fuego enemigo, se plantea una sola opción – si Zelenski no acepta sus absurdas condiciones – aplastar a su enemigo, o lo que es lo mismo, al bravo pueblo ucraniano. De hecho, una de las noticias más relevantes de los últimos dos días ha sido el desmesurado convoy militar ruso – de unos 60 Km. de largo – que se aproxima a Ucrania.

Detrás del desafiante comportamiento de Putin contra el mundo hay algo más que su proverbial arrogancia. Su enfermizo egocentrismo por sí solo no explica su tan errático y demencial proceder. ¿Qué es entonces?

Hasta hace poco, el manipulador ex KGB se las ingeniaba para mantener apaciguados – incluso, seducidos – a algunos de sus pares en el mundo, más específicamente de la OTAN. Su condición de «hombre fuerte» y su innegable carisma le han permitido, a lo largo de su larga y autoritaria administración, perpetrar actos violatorios tanto de los derechos humanos como del derecho internacional, con relativa impunidad. Precisamente, esa complacencia internacional es lo que, en parte, motivó a Putin a embarcarse en una empresa militar tan temeraria, tan criminal.

Pero, esta vez fue muy lejos.

Al tener la certeza de que la OTAN no lo combatiría en suelo ucraniano (con la pobre excusa de que Ucrania no pertenece a la Organización, ésta le puso prácticamente una «alfombra roja» al invasor ruso), Putin no sólo decidió anexarse a su país hermano, sino que ahora lo quiere destruir, aniquilar, a punta de bombas, como respuesta a la sorprendente resistencia de los ucranianos.

Sus actos demenciales y destructivos rápidamente pusieron a la comunidad internacional en su contra. En lugar de la adulación a la que estaba acostumbrado, ahora es rechazado y condenado por la gran mayoría de los países del mundo. Está literalmente aislado.

Ahí está el peligro.

Su patética egolatría no le permitirá a Putin aceptar esta nueva y hostil realidad. Sin un gran público temiéndole y aplaudiéndole – por el contrario, abucheándolo – ya la vida del autócrata ruso no será la misma. Será un infierno. En su mente enferma, una vida así es mejor no vivirla. Por ello, en mi opinión, la increíble violencia de Putin contra el pueblo ucraniano, su amenaza de disuasión nuclear, en definitiva su rebeldía contra el mundo es señal de que no quiere seguir viviendo.

Las barbáricas y criminales acciones de Putin son señales de un comportamiento suicida. Pero, mucha atención. No lo digo en doble sentido. Lo digo en el sentido real del término. Putin ya no quiere seguir viviendo; está considerando suicidarse, y piensa hacerlo destruyendo a la humanidad entera, si es preciso.

Sólo hay una forma de impedirlo. Señores de la OTAN, Ustedes deciden.

Canción: Revelación (Original de Ángel La Rosa)

•febrero 21, 2022 • Deja un comentario

Esta canción la compuse hace unos 30 años, pero la última estrofa se la agregué en 2019.

En esa época de mi temprana adultez ya yo componía canciones pensando en el Cuatro como el instrumento líder. Desde niño siempre me ha gustado el género Guaracha por lo cadencioso y pegajoso.

Entonces, nunca pensé que la Venezuela de mis querencias sería sometida por una banda de criminales, y que tendría que agregarle a mi alegre canción tan duras palabras.

«Con mi cuatro canto a las cosas bellas, y CANTO AL CESE DE LA USURPACIÓN».

Ucrania se anota victoria en territorio ruso

•febrero 19, 2022 • Deja un comentario
Imagen extraída de ondacero.com

CONFLICTO RUSO-UCRANIANO

«Ucrania se anota una victoria en territorio ruso»

Las palabras del título son mías – desafortunadamente – y se refieren al exitoso bombardeo, por parte de dos helicópteros ucranianos, a un depósito de combustible en la ciudad rusa de Belgorod. Con tan sorpresiva, osada y efectiva acción (la primera en territorio ruso desde que comenzó la guerra), el ejército ucraniano logró cortar significativamente el suministro de combustible a los tanques de guerra rusos que están operando en la ciudad ucraniana Járkiv.

Digo «desafortunadamente», porque yo hubiese querido que tales palabras pertenecieran a un líder prominente de Occidente – Biden, por ejemplo – a algún jefe de la OTAN, o a uno de los especialistas en el conflicto ruso ucraniano de CNN. Por el contrario, y muy lamentablemente, la primera reacción especializada de que tenemos noticia – precisamente de una analista de CNN – sugiere que el ataque ucraniano fue un error. En esa información (titulada, «Ataque a ciudad rusa es «la peor pesadilla para BIden»), la mujer explica que la posición de Biden sería que Ucrania, aunque en su derecho de defenderse «no debe ir tan lejos». Hasta el momento, el presidente estadounidense no se ha pronunciado sobre el ataque aéreo ucraniano en Belgorod, por lo que no podemos saber si su posición coincide con la expresada por la referida analista. Esperemos que no, y que tanto Biden como el resto de los líderes del «mundo libre» apoyen irrestrictamente la postura del ministro de exteriores de Ucrania, Dmitro Kuleba, quien al ser consultado sobre el incidente por la periodista de CNN, Anna Amanpour, respondió contundentemente que Ucrania se defenderá con todos los medios a su alcance, respetando las leyes del derecho internacional.

Es muy cierto que con el demente y asesino que ocupa el Kremlin nunca se sabe, que hay que andarse con cuidado, pero también es hora de que el mundo se ponga a la altura del heroísmo del pueblo ucraniano, y entienda de una vez por todas que Ucrania, si bien sometida al chantaje de la violencia y la crueldad por parte de Vladimir Putin, está en su legítimo derecho de defender su libertad y su propia existencia, como sea.

(Des)informaciones de Moscú

En el «toma y dame» de declaraciones entre Los Estados Unidos y Rusia, el pasado viernes 18, los medios estatales rusos unieron fuerzas para difundir las más recientes declaraciones del Kremlin, en las que «desmiente categóricamente que su retirada de la frontera ucraniana sea un ardid».

Según la agencia informativa rusa, RIA NOVOSTI, el gobierno ruso asegura que las falsas acusaciones de EE.UU. son «una excusa para incrementar la presencia de la OTAN en las fronteras rusas». Con esto Rusia riposta las aseveraciones estadounidenses de que Putin está buscando pretextos, fabricando «falsos positivos», para invadir a Ucrania.

Nos preguntamos: aun en el supuesto de que Putin no albergase intenciones de invadir a su vecino «occidental», ¿Cómo esperaba el barbárico ex-agente soviético que reaccionase la OTAN ante el masivo e intimidatorio acordonamiento de su ejército a Ucrania? ¿Esperaba el «macho» pugilista ruso que sus jabs y amagues bélicos contra Ucrania – y la OTAN – fuesen respondidos con caricias? Por cierto, en mi opinión la respuesta de EE.UU. y la OTAN a las acciones intimidatorias de Rusia contra Ucrania han sido blandengues, por no decir cobardes. De hecho, hasta ahora no ha habido ni la más mínima sanción contra Rusia por sus actos amenazantes. Insistimos – muy seriamente – en que la respuesta de la Organización atlántica a los «jueguitos de guerra» de Putin en las fronteras Ucranianas debió haber sido el ataque preventivo e inmediato a las fuerzas rusas y bielorrusas involucradas en dichos ejercicios.

También informa la RIA Novosti que tanto el ministro de exteriores ruso, Sergei Lavrov, como el secretario de prensa, Dimitry Peskov, atribuyen las acusaciones de Estados Unidos y la OTAN a la «histeria informativa de Occidente», que con falsas acusaciones buscaría encubrir el bombardeo de Kiev a los acuerdos de Minnk sobre Donbass.

Por su parte, el periódico estatal ruso, Gazeta, publica en su sitio digital esta controversial información: «la inteligencia estadounidense cree que Rusia planea un ataque químico contra los habitantes de ucrania para luego acusar Estados unidos de peretrarlo».

Llama poderosamente la atención que en los propios medios estadounidenses no se haya difundido ninguna noticia sobre un asunto tan grave como esas supuestas sospechas del pentágono. Por ello es perfectamente lícito pensar que el manipulador en jefe, Putin – y sus laboratorios comunicacionales – sencillamente estén tratando de confundir a la opinión pública internacional, con sus habituales y maquiavélicas estrategias de desinformación.

 
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